Crear.
El acto de la creación que acaba por destruir cada partícula de un mundo que al parecer no existe, que se devora a si mismo. El viento, un aire frío y constante desgasta de apoco el mundo en el que unas velas color violeta se consumen en el centro de una habitación vacía, huele a muerte y las paredes, pintadas de blanco, manchadas de blanco, contienen dibujos con un bolígrafo.
Al mismo tiempo, la cera derretidas de las velas cae a la mesa, un olor a uva invade la habitación y de violeta se tintan las paredes. Eso sí, el bolígrafo pintado no desaparece y como una verja, oxidada, olvidad y chirriante resuena en golpes secos el bolígrafo contra el suelo que nadie tira, el vaso que se rompe sin que nadie, nunca lo haya tenido en sus manos, el agua nunca llegó a los labios de nadie y a su vez, el olor a uva quedará en la habitación para siempre.
El mismo acto de destruir supone que se consuman las velas, somos todos como las velas de la habitación, como dos lágrimas que resbalan y caen apagando la llama de la vela que la mantenía con un hilo de vida, aferrada al mundo. Nosotros como la llama antes de extinguirse nos agarramos a un hilo que nos sujete a algo, sin saber que nos destruye, que nos muerde las entrañas y nos hace vomitar velas de color violeta.
viernes, 16 de diciembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
No se trata sólo de la destrucción, ¿o si?
Caen al mundo dos gotas provenientes del universo, que hacer rebosar los oceános de un planeta que poco a poco se desintegra hacia lo gris. Mundo que cae como los pétalos de una rosa que día tras día se marchita de apoco, cayendo al suelo árido, baldío y seco los pétalos descoloridos de la misma.
Como dos figuras que gritan como poseídas antes de caer al vacío, el mundo grita pidiendo auxilio. Com Ícaro cayendo al mar, como una gaviota, como la cera derretida de sus alas que se derrite para caer en nuestra piel, quemándonos con una sensación de placer incluso, ¿masoquismo? Pues como el dolor de la cera quemada le duele al mundo, le duele al mundo que sus habitantes lloren, que mueran desfigurados.
Nunca, nunca pude sentirme tan desgastado, marchito, como una verja de acero oxidado, como un columpio que chirría en un parque. Llueve, llueve mucho y el día gris devora nuestro planeta, que llora y lanza lágrimas que desbordan océanos de un planeta que no tardaremos en destruir. Lo destruiremos como nos destruimos a nosotros mismos.
miércoles, 19 de octubre de 2011
(sin título, ¿para qué?)
Y otra vez
la rabia
que chorrea por mis mejillas
en forma de lágrimas,
cristales,
que rasgan mi piel con cortes limpios,
me sangran las mejillas
y la sangre me resbala por el cuello,
me relamo las lágrimas en la comisura de mis labios.
Y como unas esposas
un cinturón de castidad
cadenas.
La impotencia,
que desintegra mi cuerpo
como si de ácido se tratara.
Y como un huracán
el ojo de la tormenta
un tornado arrastrando casas.
El miedo.
Que arrasa con todo.
Sin sentido te devora las entrañas.
Duele, todo duele,
todo me duele...
Y poco a poco
el dolor se convierte en apatía,
la rabia en inexpresividad
y el dolor en sangre,
sangre que ahora resbala por mis antebrazos,
mis venas rotas.
la rabia
que chorrea por mis mejillas
en forma de lágrimas,
cristales,
que rasgan mi piel con cortes limpios,
me sangran las mejillas
y la sangre me resbala por el cuello,
me relamo las lágrimas en la comisura de mis labios.
Y como unas esposas
un cinturón de castidad
cadenas.
La impotencia,
que desintegra mi cuerpo
como si de ácido se tratara.
Y como un huracán
el ojo de la tormenta
un tornado arrastrando casas.
El miedo.
Que arrasa con todo.
Sin sentido te devora las entrañas.
Duele, todo duele,
todo me duele...
Y poco a poco
el dolor se convierte en apatía,
la rabia en inexpresividad
y el dolor en sangre,
sangre que ahora resbala por mis antebrazos,
mis venas rotas.
jueves, 13 de octubre de 2011
nadie quiere saberlo
Como alguien que sabe que está condenado, que asume que su vida tiene fecha, que muere lentamente con cada expiración. Como el que sube al monte a dejarse morir yo subo para dejarme caer, quiero dejarme caer...
Hay días que el dolor no llega en forma de rabia, hay días en los que el dolor se manifiesta de maneras muy distintas, devorándote por dentro, marchitando tu organismo y dejándote morir lentamente, dejándo que puedas observar tu triste y patética decadencia...
No, no es el simple hecho del dolor. Es la soledad y todo lo que ella acarrea, todo lo que trae consigo que es capaz de aplastar cuerpos, reventándolos contra el suelo. Yo estoy reventado contra el suelo, algo aplasta mi cráneo y deseo la muerte antes que aquel sufrimiento. Veo como la sangre chorrea de mis ojos y no me importa, por fin se acaba, todo acaba...
En aquel sueño por fion todo el sufrimiento acababa al despertar. ¿Y ahora? ¿Cuándo acabará? Espero impaciente el último capítulo del libro, espero impaciente que chorreen mis ojos y despierte, despierte en la nada. Que la muerte me despierte en lo negro, en lo frío, en lo inexistente del mundo...
Hay días que el dolor no llega en forma de rabia, hay días en los que el dolor se manifiesta de maneras muy distintas, devorándote por dentro, marchitando tu organismo y dejándote morir lentamente, dejándo que puedas observar tu triste y patética decadencia...
No, no es el simple hecho del dolor. Es la soledad y todo lo que ella acarrea, todo lo que trae consigo que es capaz de aplastar cuerpos, reventándolos contra el suelo. Yo estoy reventado contra el suelo, algo aplasta mi cráneo y deseo la muerte antes que aquel sufrimiento. Veo como la sangre chorrea de mis ojos y no me importa, por fin se acaba, todo acaba...
En aquel sueño por fion todo el sufrimiento acababa al despertar. ¿Y ahora? ¿Cuándo acabará? Espero impaciente el último capítulo del libro, espero impaciente que chorreen mis ojos y despierte, despierte en la nada. Que la muerte me despierte en lo negro, en lo frío, en lo inexistente del mundo...
domingo, 4 de septiembre de 2011
having a knife's also powerfull
-Is it possible to truly enjoy power? I Stopped eating and then everyone had to do what I said, that was powerfull...
-And did you enjoy that?
- I think it was the happiest time of my life. But I had to stop before I died, because... Otherwise it wasn't fun... You wouldn't understand...
-you're wrong.
-Did you cut yourself, too?
-peaple would do anything to... Peaple would do anything to work out why they feel bad won't they?
-And did you? I mean, work it out? I want you to tell me!
-What?
-How to stop bad things happening!
-Doesen't work, does it? That's why you had to start eating again...
-I fell in love.
-Ah... Love! Why cut yourself when you can be in "love"....?
-And did you enjoy that?
- I think it was the happiest time of my life. But I had to stop before I died, because... Otherwise it wasn't fun... You wouldn't understand...
-you're wrong.
-Did you cut yourself, too?
-peaple would do anything to... Peaple would do anything to work out why they feel bad won't they?
-And did you? I mean, work it out? I want you to tell me!
-What?
-How to stop bad things happening!
-Doesen't work, does it? That's why you had to start eating again...
-I fell in love.
-Ah... Love! Why cut yourself when you can be in "love"....?
sábado, 13 de agosto de 2011
PRODROMOS DE LA MASTURBACIÓN
¿El tigre y el payaso?, perdona mamá, ahora limpio el tigre mamá y el payaso mamá, el polvo del tigre y el polvo del payaso mamá, la suciedad del tigre y la suciedad del payaso mamá, la suciedad que han acumulado en un día, en un día más sin saber lo que se siente, ¿qué se siente?, ¿qué se siente?
Hysterica passio - Angélica liddell.
Hysterica passio - Angélica liddell.
lunes, 8 de agosto de 2011
man - iquí
Quiero ser un maniquí.
Los maniquíes no tienen ojos.
No ven, no miran.
Los maniquíes no tienen orejas,
no oyen, no escuchan.
Los maniquíes son superiores:
No sienten.
Quiero ser un maniquí,
no quiero ver,
no quiero escuchar,
no quiero sentir.
Los maniquíes;
inertes, fríos,
seres perfectos...
Quiero ser un maniquí,
vestido de Aramani,
algo que no se consume
a causa de los horrores diarios,
del mundo.
Los maniquíes no tienen ojos.
No ven, no miran.
Los maniquíes no tienen orejas,
no oyen, no escuchan.
Los maniquíes son superiores:
No sienten.
Quiero ser un maniquí,
no quiero ver,
no quiero escuchar,
no quiero sentir.
Los maniquíes;
inertes, fríos,
seres perfectos...
Quiero ser un maniquí,
vestido de Aramani,
algo que no se consume
a causa de los horrores diarios,
del mundo.
viernes, 5 de agosto de 2011
none
Quiero morderme las uñas hasta que la sangre resbale a chorros por mis putrefactas manos de muerto, quiero clavarme alfileres ardiendo en los ojos, cortarme las venas una a una con un cuchillo diferente, vomitar mis tripas hasta quedarme seco, golpearme la cabeza contra el suelo hasta reventarla por completo, morderme el pecho con mi cabeza arrancada del cuello y sacarme el corazón a mordiscos, beber mi sangre y vomitarla hasta reducirla a polvo. Golpearme las manos con un martillo y salpicarme la cara con mi propia sangre aún caliente.
Me tiemblan las manos, sólo queda la impotencia.
Trepan monstruos horribles por mi espalda a la vez que escribo, me desgarran la garganta y escupo sangre con cada palabra, un látigo me azota a cada segundo y me lo merezco, merezco el castigo, merezco el dolor, la sangre…
Me tiemblan las manos, quien pudiera pudrirse bajo la tierra.
La moscas escapan de mi lengua y se convierten en arañas enormes que babean ante mis ojos, intento apartarlas y no puedo. No veo nada, no veo nada, no veo nada… Mis ojos chorrean sangre y me tapan la vista, no atino a golpear mis manos con el martillo, ni a clavarme los alfileres. Quiero sentir más dolor aún, necesito provocarme más dolor del que ya siento. Se derrumban las paredes y me aplastan, el suelo se llena de sangre.
Me tiemblan las manos, se agota la rabia con cada lágrima que cae al suelo desde mi mejilla. No existo, desaparezco, me desvanezco entre el fuego y la sangre.
jueves, 4 de agosto de 2011
ASCO
Y volvió a fijar la mirada en sus ojos verdes, en sus finos labios... Y entonces volvió a devorarle la impotencia, la rabia... Parecían explotarle las entrañas cada vez que miraba, cada vez que pensaba, cada vez que sentía, como si cada mirada conllevara un castigo, una horrible muerte a cada segundo, una violación. Cada gesto, cada palabra, cada roze de su cuerpo contra el suyo despertaba sensaciones y sentimientos tan fuertes que incluso dolían, dolían más que el castigo siguiente. Cada segundo, diez mil cuchillos ardiendo le atravesaban el estómago, los monstruos despertaban y le devoraban por dentro. Aunque seguía mirando sin mirar, sonriendo indiferente, como si no ocurriera nada, como si cada cuchillo no le hiciera daño, como si todo aquello no le hiciera daño... Aunque más que las muertes que sufría a cada segundo, la impotencia le dolía más, mucho más, mucho más, mucho más... Prefería la muerte a seguir amando.
jueves, 14 de julio de 2011
a veces sueño.
Y a veces...
A veces, de noche, cierro muy fuerte los ojos y los aprieto con fuerza. Abrazo la almohada con más fuerza aún e imagino que no estoy solo... Sonrío débilmente y siento como si la noche me acompañara, como si de verdad no estuviera solo...
A veces, de noche, cierro muy fuerte los ojos y los aprieto con fuerza. Abrazo la almohada con más fuerza aún e imagino que no estoy solo... Sonrío débilmente y siento como si la noche me acompañara, como si de verdad no estuviera solo...
jueves, 7 de julio de 2011
Dejé de sentir!
Dejé de sentir.
Fue un acto involuntario,
no sentía nada y eso me daba miedo,
me aterrorizaba:
el dolor.
Tampoco sentía dolor
y las lágrimas caían por mis mejillas sin ni siquiera notarlo,
como si estuviera muerto,
muerto en vida,
un zombie.
Me daba asco
y algo en mi se revolvía,
se retorcía en mis entrañas
y vomitaba dentro de mi,
corroyéndome desde dentro.
Y me daba igual.
Me daba igual un hombre que vomitaba sangre en la esquina,
me daba igual una mujer embarazada que se desangraba en la carretera,
me la soplaban por completo los dos coches reventados,
los cristales rotos...
Cogí un cristal.
Cogí un cristal de la carretera y lo miré fijamente,
incluso conseguí esbozar una media sonrisa.
Una mueca de pánico,
dolor,
asco,
muerte,
una mueca de angustia,
desesperación...
Rasgué mi brazo,
rasgué con más fuerza
y ya de rodillas conseguí hacerme un corte profundo.
Dolía...
Dolía y yo era feliz...
Sentía, sentía dolor,
los otros sentimientos me daban igual,
sentía algo y estaba vivo,
y aunque me desangraba y moría un poco a cada segundo,
con cada bocanada de aire,
estaba vivo y lo sabía,
lo sentía...
Y ese monstruo que vomitaba en mi propio estómago se revolvía furioso
y gritaba mucho,
y arañaba con sus garras mis entrañas.
Me reventó por dentro,
igual que si me hubieran pegado 15 tiros en el cuerpo,
reventado,
muerto,
asqueroso...
Y el monstruo se reía ante mi figura muerta, desangrada en la acera.
El monstruo vomitaba por los ojos y me llenaba de vomito,
Dejé de sentir.
Fue un acto involuntario,
no sentía nada y eso me daba miedo,
me aterrorizaba:
el dolor.
Tampoco sentía dolor
y las lágrimas caían por mis mejillas sin ni siquiera notarlo,
como si estuviera muerto,
muerto en vida,
un zombie.
Me daba asco
y algo en mi se revolvía,
se retorcía en mis entrañas
y vomitaba dentro de mi,
corroyéndome desde dentro.
Y me daba igual.
Me daba igual un hombre que vomitaba sangre en la esquina,
me daba igual una mujer embarazada que se desangraba en la carretera,
me la soplaban por completo los dos coches reventados,
los cristales rotos...
Cogí un cristal.
Cogí un cristal de la carretera y lo miré fijamente,
incluso conseguí esbozar una media sonrisa.
Una mueca de pánico,
dolor,
asco,
muerte,
una mueca de angustia,
desesperación...
Rasgué mi brazo,
rasgué con más fuerza
y ya de rodillas conseguí hacerme un corte profundo.
Dolía...
Dolía y yo era feliz...
Sentía, sentía dolor,
los otros sentimientos me daban igual,
sentía algo y estaba vivo,
y aunque me desangraba y moría un poco a cada segundo,
con cada bocanada de aire,
estaba vivo y lo sabía,
lo sentía...
Y ese monstruo que vomitaba en mi propio estómago se revolvía furioso
y gritaba mucho,
y arañaba con sus garras mis entrañas.
Me reventó por dentro,
igual que si me hubieran pegado 15 tiros en el cuerpo,
reventado,
muerto,
asqueroso...
Y el monstruo se reía ante mi figura muerta, desangrada en la acera.
El monstruo vomitaba por los ojos y me llenaba de vomito,
se reía y comenzó a comerme,
me clavaba los dientes, arrancaba la piel y la saboreaba.
Arrancaba un trozo y lo vomitaba
y así hasta acabar con todo el cuerpo...
Y así quedé, como un charco de vómito de cualquier borracho
que vomitaba en una esquina de madrugada.
Olía a alcohol,
a mierda,
a dolor.
Dolor... quien pudiera sentirlo,
ahora no siento nada,
nada,nada...
martes, 28 de junio de 2011
Pido perdón, hoy la rabia habla desde dentro.
Hoy quiero gritar
hoy quiero llorar
quiero dejar que el mundo me devore por dentro,
quiero dejarme atrapar por el negro y que sus babas me chorreen
por el cuerpo
por mi puto cuerpo.
Hoy quiero que las lágrimas abrasen mis mejillas,
quemen mi piel y dejen sólo los huesos,
los putos huesos,
mis putos huesos.
Hoy quiero cortarme las venas y chuparme la sangre,
hoy quiero...
hoy quiero volarme la cabeza frente al espejo,
la puta cabeza,
mi puta cabeza.
Y en el espejo roto se pegan mis sesos
y veo como la sangre chorreoa hasta caer al suelo de mármol,
frío mármol.
Puto mármol, puto suelo...
Hoy la rabia me posee, hoy al rabia me hace desgastarme la piel
mi puta piel.
Me arranco la piel con mis uñas que parecen muñones de tanto morderlas,
de morderlas hasta que sangran.
Y me chupo la sangre, bebo mi puta sangre
y no to como resbala por mi garganta, por mi puta garganta.
Hy quiero cortarme los dedos uno a uno,
quiero sufrir frente al espejo,
verme sufrir
y ver mi cuerpo mutilado,
mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo....
No tengo cuerpo, no tengo NADA.
y la nada me quema la piel como si fuera ácido, como si fuera vómito...
Quiero vomitar, quiero vomitar mis entrañas
pero no tengo cuerpo.
Mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo...
hoy quiero llorar
quiero dejar que el mundo me devore por dentro,
quiero dejarme atrapar por el negro y que sus babas me chorreen
por el cuerpo
por mi puto cuerpo.
Hoy quiero que las lágrimas abrasen mis mejillas,
quemen mi piel y dejen sólo los huesos,
los putos huesos,
mis putos huesos.
Hoy quiero cortarme las venas y chuparme la sangre,
hoy quiero...
hoy quiero volarme la cabeza frente al espejo,
la puta cabeza,
mi puta cabeza.
Y en el espejo roto se pegan mis sesos
y veo como la sangre chorreoa hasta caer al suelo de mármol,
frío mármol.
Puto mármol, puto suelo...
Hoy la rabia me posee, hoy al rabia me hace desgastarme la piel
mi puta piel.
Me arranco la piel con mis uñas que parecen muñones de tanto morderlas,
de morderlas hasta que sangran.
Y me chupo la sangre, bebo mi puta sangre
y no to como resbala por mi garganta, por mi puta garganta.
Hy quiero cortarme los dedos uno a uno,
quiero sufrir frente al espejo,
verme sufrir
y ver mi cuerpo mutilado,
mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo....
No tengo cuerpo, no tengo NADA.
y la nada me quema la piel como si fuera ácido, como si fuera vómito...
Quiero vomitar, quiero vomitar mis entrañas
pero no tengo cuerpo.
Mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo, mi puto cuerpo...
miércoles, 15 de junio de 2011
Desolación y cómo seguir viviendo:
Hoy no sé escribir, hoy no sé hablar, no sé expresarme... Hoy la desolación arrasa con todo y el mundo se desgasta poco a poco, como aquella torutra, desgastando poco a poco el cráneo humano... Eso es, una tortura. Una tortura que sólo acaba con la muerte. ¿Será esto lo que me espera mientras espero una mano huesuda que me arrastre al infierno?
"Cuando la conocí tenía 16 años.
Fuimos presentados en una fiesta, por un tipo
Que decia ser mi amigo.
Fue amor a primera vista.
Ella me enloquecia.
Nuestro amor llegó a un punto, que ya no
Conseguía vivir sin ella.
Pero era un amor prohibido.
Mis padres no la aceptaron
Fui expulsado del colegio y empezamos a
Encontrarnos a escondidas.
Pero ahí no aguanté mas, me volvi loco.
Yo la quería, pero no la tenía.
Yo no podia permitir que me apartaran de ella.
Yo la amaba: destroce el coche, rompí todo dentro
De casa y casi maté a mi hermana.
Estaba loco, la necesitaba.
Hoy tengo 39 años; estoy internado en un
Hospital, soy inutil y voy a
Morir abandonado por mis padres,
Amigos y por ella.
Su nombre?
Cocaína.
A ella le debo mi amor, mi vida, mi destrucción y
Mi muerte. "
Freddie Mercury
"Cuando la conocí tenía 16 años.
Fuimos presentados en una fiesta, por un tipo
Que decia ser mi amigo.
Fue amor a primera vista.
Ella me enloquecia.
Nuestro amor llegó a un punto, que ya no
Conseguía vivir sin ella.
Pero era un amor prohibido.
Mis padres no la aceptaron
Fui expulsado del colegio y empezamos a
Encontrarnos a escondidas.
Pero ahí no aguanté mas, me volvi loco.
Yo la quería, pero no la tenía.
Yo no podia permitir que me apartaran de ella.
Yo la amaba: destroce el coche, rompí todo dentro
De casa y casi maté a mi hermana.
Estaba loco, la necesitaba.
Hoy tengo 39 años; estoy internado en un
Hospital, soy inutil y voy a
Morir abandonado por mis padres,
Amigos y por ella.
Su nombre?
Cocaína.
A ella le debo mi amor, mi vida, mi destrucción y
Mi muerte. "
Freddie Mercury
martes, 7 de junio de 2011
Es el miedo.
Es el miedo el que me cierra la garganta
la impotencia, el horror...
La muerte acecha y su guadaña me mira con ojos saltones
sonriendo.
El asco me devora vivo
y desde mis entrañas vomito hasta la última gota de mi sangre.
Sangre que devora el miedo, sangre que bebe el mundo.
No puedo respirar y el mundo
el mundo me da asco
nada importa, nada sirve
TODO muere.
Todo muere y esa muerte de vez en cuando me aterra
y me aterra cuando acaricia mi piel
cuando la siento cerca...
Hay veces en las que dibujo
sin querer una sonrisa al notar le tacto huesudo de la muerte,
me río y la noto cálida, cercana
la noto amiga y confidente
hermosa...
Otras me da miedo
entra sin llamar a la puerta
y tembloroso me escondo entre las sábanas
esperando que me coma desde dentro chorrenado babas.
Babas negras que bebe el mundo.
Es el miedo el que me cierra la garganta
la impotencia, el horror...
La muerte acecha y su guadaña me mira con ojos saltones
sonriendo.
El asco me devora vivo
y desde mis entrañas vomito hasta la última gota de mi sangre.
Sangre que devora el miedo, sangre que bebe el mundo.
No puedo respirar y el mundo
el mundo me da asco
nada importa, nada sirve
TODO muere.
Todo muere y esa muerte de vez en cuando me aterra
y me aterra cuando acaricia mi piel
cuando la siento cerca...
Hay veces en las que dibujo
sin querer una sonrisa al notar le tacto huesudo de la muerte,
me río y la noto cálida, cercana
la noto amiga y confidente
hermosa...
Otras me da miedo
entra sin llamar a la puerta
y tembloroso me escondo entre las sábanas
esperando que me coma desde dentro chorrenado babas.
Babas negras que bebe el mundo.
lunes, 30 de mayo de 2011
Pesadilla
Una flor.
Veía una flor solitaria, única en la eterna y oscura noche.
La flor, brillaba bellísima a la luz de la luna.
La flor bailaba con la brisa, la flor parecía en trance,
sin perder la compostura en ningún momento...
Quise acercarme a al flor.
Quise acercarme y lo hice con mucho cuidado.
Cuanto más me acercaba, menos parecía bailar la flor.
Intenté tranquilizarla y me acerqué con lentitud,
la flor se cerraba...
La flor no me querá cerca, la flor quería desaparecer y su belleza
desaparecer junto a ella.
Quise rozarla pero la flor, aquella única flor se retorcía sobre sí misma,
como si de, de alguna manera llorara, parecía sufrir y retorcerse de dolor.
Acerqué mi mano un poco más
y la flor estalló en llamas.
Cayó en las cenizas una lágrima,
el viento, testigo de algún modo de lo ocurrido sopló con fuerza,
revolviendo las cenizas, desplazándolas hacia un lugar tal vez mejor.
Tal vez -pensé- las cosas bellas no están hechas pra los humanos...
Me tumbé en la fría y húmeda hierba
e intenté contemplar las estrellas.
Pero al intentar ver una, todas desaparecieron,
dejando el cielo en completa oscuridad,
dejándolo todo oscuro, todo negro...
Y el negro devoraba, ávido de sangre las cosas bellas.
Veía una flor solitaria, única en la eterna y oscura noche.
La flor, brillaba bellísima a la luz de la luna.
La flor bailaba con la brisa, la flor parecía en trance,
sin perder la compostura en ningún momento...
Quise acercarme a al flor.
Quise acercarme y lo hice con mucho cuidado.
Cuanto más me acercaba, menos parecía bailar la flor.
Intenté tranquilizarla y me acerqué con lentitud,
la flor se cerraba...
La flor no me querá cerca, la flor quería desaparecer y su belleza
desaparecer junto a ella.
Quise rozarla pero la flor, aquella única flor se retorcía sobre sí misma,
como si de, de alguna manera llorara, parecía sufrir y retorcerse de dolor.
Acerqué mi mano un poco más
y la flor estalló en llamas.
Cayó en las cenizas una lágrima,
el viento, testigo de algún modo de lo ocurrido sopló con fuerza,
revolviendo las cenizas, desplazándolas hacia un lugar tal vez mejor.
Tal vez -pensé- las cosas bellas no están hechas pra los humanos...
Me tumbé en la fría y húmeda hierba
e intenté contemplar las estrellas.
Pero al intentar ver una, todas desaparecieron,
dejando el cielo en completa oscuridad,
dejándolo todo oscuro, todo negro...
Y el negro devoraba, ávido de sangre las cosas bellas.
jueves, 26 de mayo de 2011
Y gritaban otra vez... Se desgarraban la garganta, se esuchaban sonidos de juguetes rotos.
Cantaba.
Y los golpes eran cada vez más fuertes. Alguien caía por las escaleras, escaleras que no conducían más que a la desesperación.
Cantaba.
Y con las uñas se arrancaba la piel, encogido sobre sí mismo, el mundo parecía no tener sentido entonces, todo parecía muerto.
Cantaba.
Y pasaban los días, los meses... Todo igual que antes, los colores no tenían sentido y adelgazaba cada vez más... La comida no tenía sentido tampoco... ¿Para qué moverse?
Cantaba.
Y un día dejó de cantar, dejó de cantar para gritar por un momento, gritó por la ventana y pidió auxilio, la desesperación de devoraba como si una masa amorfa de babas negras le consumiera desde dentro. Y nadie acudió a su llamada más que la muerte, seimpre puntual, que sí acudió a su llamada, con una sonrisa dibujada en sus huesudos labios, de los que salía una especia de masa negra...
Y el negro lo devoró todo. Y nadie volvió a cantar, nunca.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Cocaine
Vivo cada día como si de un clavo ardiendo se tratara... Un clavo candente que atraviesa mi piel, desgarrandome por dentro... Vivo cada día como si un millón de pistolas me disparara a la vez a cada instante, y cada bala me atravesara como si cada una de ellas pesara más que mi propio sufrimiento.
La idea de un corte limpio me ronda la mente a cada minuto, y a cada minuto que pasa, esa idea se hace más fuerte, el valor para llevarla a cabo se intensifica... Hay momentos en los que incluso me parece sentir el roce del frío de la cuchilla, o el sabor de una pastilla blanca que roza mis labios... A veces me parece oír como mis pulmones se marchitan y mi corazón se para a causa de la asfixia...
Y entonces busco algo, no sé lo que busco pero cuando lo encuentro me siento bien, me olvido por un tiempo de todo... Me olvido de tantas cosas... Que al día siguiente no consigo recordar qué fue lo que encontré para sentirme... Bien (digámoslo así), sólo me vienen a la mente vagos recuerdos, como relámapgos en los que veo humo y escucho risas... El sonido del prender de un mechero se escucha como un eco en mi mente, un interminable eco...
De ahí pasé a algo más. Algo que me hiciera olvidar aún más, algo que me alejara... Sólo recuerdo que con aquello bailaba, que bailaba y reía mucho... Ahora no. Ahora no río ni bailo, tampoco lloro. No hago mas que lamentarme... Tengo tantos cortes en los brazos que parece no haber carne en ellos, tan solo llagas sangrantes... Recuerdo un nombre... Estaba en una bolsa... Blanco. Era blanco... C... Co... Blanco... Recuerdo blanco... Luces! Muchas luces... Y la sangre, el olor a muerte... Eso nunca se olvida, ni cuando encuentro aquello... Ni cuando lo tengo se olvida. Luces... Era como arena, muy blanca... Sangre. Co... Blanco, luces... Fiesta! Sí. Sangre, dolor y sangre...
La idea de un corte limpio me ronda la mente a cada minuto, y a cada minuto que pasa, esa idea se hace más fuerte, el valor para llevarla a cabo se intensifica... Hay momentos en los que incluso me parece sentir el roce del frío de la cuchilla, o el sabor de una pastilla blanca que roza mis labios... A veces me parece oír como mis pulmones se marchitan y mi corazón se para a causa de la asfixia...
Y entonces busco algo, no sé lo que busco pero cuando lo encuentro me siento bien, me olvido por un tiempo de todo... Me olvido de tantas cosas... Que al día siguiente no consigo recordar qué fue lo que encontré para sentirme... Bien (digámoslo así), sólo me vienen a la mente vagos recuerdos, como relámapgos en los que veo humo y escucho risas... El sonido del prender de un mechero se escucha como un eco en mi mente, un interminable eco...
De ahí pasé a algo más. Algo que me hiciera olvidar aún más, algo que me alejara... Sólo recuerdo que con aquello bailaba, que bailaba y reía mucho... Ahora no. Ahora no río ni bailo, tampoco lloro. No hago mas que lamentarme... Tengo tantos cortes en los brazos que parece no haber carne en ellos, tan solo llagas sangrantes... Recuerdo un nombre... Estaba en una bolsa... Blanco. Era blanco... C... Co... Blanco... Recuerdo blanco... Luces! Muchas luces... Y la sangre, el olor a muerte... Eso nunca se olvida, ni cuando encuentro aquello... Ni cuando lo tengo se olvida. Luces... Era como arena, muy blanca... Sangre. Co... Blanco, luces... Fiesta! Sí. Sangre, dolor y sangre...
sábado, 30 de abril de 2011
amanece I
Sentía de nuevo el crujir de la madera cuando se acercaba a mi cuarto. Siempre a la misma hora… El girar del pomo de la puerta me ponía nervioso y me decía a mi mismo: “no, no, no…” como si de alguna manera, aquel deseo de que no ocurriera fuera a cumplirse cuantas más veces lo dijera. Y entonces entraba, dejando entrar algo de luz y cerrando la puerta tras de sí con rapidez. Yo, me hacía el dormido…
Notaba cómo se hundía siempre el mismo lado de la cama cuando se sentaba mi lado, escuchaba su respiración tranquila mientras me acariciaba el pelo, aún recuerdo el olor de la almohada.
Él entonces deslizaba su gruesa mano por mi cuello, bajaba aún más la otra, recorriendo mi espalda, bajando… Notaba entonces el frío cuando me retiraba la manta de golpe y, al momento, sólo sentía mis piernas desnudas… Todo mi cuerpo seguía inmóvil, mientras él seguía tocando mis piernas, mi espalda… Acto seguido, con un brusco movimiento me daba la vuelta, yo cerraba los ojos y los apretaba con fuerza… No quería ver, no quería oír, no quería sentir… quería apartar sus manos pero mi cuerpo estaba por completo inmovilizado, estaba paralizado del miedo… Sólo cerraba los ojos y esperaba.
Terminaba de desnudarme por completo, yo sequía quieto, con los ojos cerrados mientras él me susurraba al oído… Y chirriaban los muelles con fuerza, y con más fuerza aún mi padre gritaba, y yo gritaba, y quería que parase pero no paraba, nunca paraba… Yo lloraba, mi padre gritaba y mi madre, en el salón veía la tele haciéndose la sordomuda, con aquella expresión de cadáver inerte que parecía yacer sin vida alguna en el sofá…
Mi padre entonces se iba, y yo, me quedaba de nuevo solo en mi cuarto, en completa oscuridad, aún desnudo y con los ojos llenos de lágrimas. Quería gritar, pero la voz no salía de mi cuerpo… Sentía tantas cosas a una edad tan temprana, que no era capaz de expresarme ni siquiera gritando…
Fue entonces cuando creé una coraza, una barrera que me hizo fuerte entonces, que me hace fuerte ahora… He desarrollado maneras de reprimir y olvidar aquellos sentimientos. Trastorno mental lo llaman… Yo lo llamo papá.
lunes, 4 de abril de 2011
4 de abril, imagen desde la ventana
Un paso,
y otro, y otro...
Y otro mas.
Y miré con odio...
Con asco.
Me revolví entonces en la acera
en lo frío,
en lo inerte de este mudno que mira con ojos ciegos,
apartando la sangre,
dejándola correr mientras salpica.
Yo también sangraba.
Yo también sangraba y nadie miraba.
Nadie miraba y yo gritabna mientras la sangre ardiente me consumía...
Dejaron que el frío de la acera me devorara mientras ellos caminaban,
haciendo sonar sus zapatos en los adoquines.
En el frío de los adoquines...
y otro, y otro...
Y otro mas.
Y miré con odio...
Con asco.
Me revolví entonces en la acera
en lo frío,
en lo inerte de este mudno que mira con ojos ciegos,
apartando la sangre,
dejándola correr mientras salpica.
Yo también sangraba.
Yo también sangraba y nadie miraba.
Nadie miraba y yo gritabna mientras la sangre ardiente me consumía...
Dejaron que el frío de la acera me devorara mientras ellos caminaban,
haciendo sonar sus zapatos en los adoquines.
En el frío de los adoquines...
miércoles, 30 de marzo de 2011
Yo No
…No me interpondré en tu camino, nunca.
Dejaré que crezca tu odio,
que chilles, que grites…
Y llorarás.
Llorarás de miedo y rabia.
Oh! dulce placer de tus lágrimas.
No te retendré nunca.
Dejaré que tu ira aumente
mientras caemos en el oscuro,
en el olvido…
Y arderemos entonces,
y nadie nos recordará,
nadie lo recordará, nunca.
Y es la última vez que te olvido, siempre.
Y moriremos, y arderemos, y gritaremos...
Todo en vano…
Dejaré que la esperanza se apague en tus ojos
y ardas con ella.
Dejaré que gritemos, chillemos…
Todo en vano, todo siempre en vano…
viernes, 25 de marzo de 2011
Viento
Y el viento pasa, suena, ríe.
Y el viento, sigiloso se desliza.
Y el viento... El viento ocurre, existe.
Y el viento habla, se dice que es sabio.
Pero, ¿dónde ocurre el viento?, ¿dónde suena?, ¿dónde habla?
Pero... ¿Dónde está?, ¿quién está?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
Y el viento, sigiloso se desliza.
Y el viento... El viento ocurre, existe.
Y el viento habla, se dice que es sabio.
Pero, ¿dónde ocurre el viento?, ¿dónde suena?, ¿dónde habla?
Pero... ¿Dónde está?, ¿quién está?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
domingo, 20 de marzo de 2011
Dulce castigo
Podían intuirse las figuras de dos cuerpos que se movían al compás de una música inexistente que impregnaba las paredes de la habitación, dos cuerpos que se unían en uno para separarse al instante con un chasquido de un placer indescriptible. Se entrelazaban sus manos mientras las sábanas caían a los lados de la cama, el colchón rebosaba placer.
Los músculos se tensaron entonces, se sontraían y se relajaban a cada instante, podía escucharse el latir de dos corazones que se aceleraba a cada inastante.
Bum, bum... Bum, bum...
Los pies se estiraban en ambos cuerpos, los labios de uno recorrían ahora el cuello del otro. Risas, gemidos... Sus respiraciones se hacían cada vez más y más intensas, sus corazones latían cada vez más rapido, los cuerpos se movían con mayor rapidez y el colchón parecía a punto de estallar...Un grito ahogado, otro, otro... Se escuchaba un leve gemido y otro grito... Se inyuía la silueta de una boca abierta uqe no emitía sonido alguno, aquellos ojos abiertos que quedaban ciegos ante la oscuridad de la habitación... la velas se habían apagado hacía ya tiempo y sólo quedaba un lever olor a cera derretida...
Los músculos de ambos cuarpos se relajaron entonces y quedaron tumbados en aquel colchón rebosante de pasión, al igual que los cuerpos, aún impuros que emanaban la sangre del infierno, el dulce infierno, el dulce placer del infierno...
jueves, 17 de marzo de 2011
Vacío, vacío, vacío...
Un grito. Otro grito. Y otro, y otro y otro, y gritaba y gritaba, ¡y se desgarraba la garganta escupiendo sangre!
Un golpe. Otro golpe. Y otro y otro y otro, y rompía todo lo que encontraba a su paso, expulsando en cada golpe su odio como si de bestias se trataran.
-Aaaaaah! - Aquel grito resonó en un vacío inexistente donde todo se volvía negro. Gris...

Las manos en la cara para no ver, las manos en los oídos para no escuchar, las manos en la boca para no hablar, para evadirse de todo.
Sollozaba ahora en una esquina, aunque con un brillo distinto en los ojos, aquellos ojos negros en los que se distinguía el fuego en sus pupilas, unos ojos que emanaban rabia y que podía percibirse a kilómetros de distancia... Una media sonrisa se dibujó en su rsotro ante la imagen de su madre muerta en el suelo. Imagen que se reflejaba ahora en sus pupilas, en el negro de sus ojos, en un vacío inexistente...
Un golpe. Otro golpe. Y otro y otro y otro, y rompía todo lo que encontraba a su paso, expulsando en cada golpe su odio como si de bestias se trataran.
-Aaaaaah! - Aquel grito resonó en un vacío inexistente donde todo se volvía negro. Gris...

Las manos en la cara para no ver, las manos en los oídos para no escuchar, las manos en la boca para no hablar, para evadirse de todo.
Sollozaba ahora en una esquina, aunque con un brillo distinto en los ojos, aquellos ojos negros en los que se distinguía el fuego en sus pupilas, unos ojos que emanaban rabia y que podía percibirse a kilómetros de distancia... Una media sonrisa se dibujó en su rsotro ante la imagen de su madre muerta en el suelo. Imagen que se reflejaba ahora en sus pupilas, en el negro de sus ojos, en un vacío inexistente...
domingo, 13 de marzo de 2011
Caja de cerillas
Se reflejaban en sus pupilas dilatadas por la oscuridad de la estancia una llama diminuta que luchaba por mantenerse. Parecía estremecerse y desgarrarse por los lados hasta que, poco a poco iba creciendo. Lentamente… Muy lentamente…
La luz iluminaba ahora algo más del lugar donde se encontraba, tanteó con sus manos huesudas la pared que tenía a su espalda. Frío… Se acercó un poco a donde se encontraba la llama que parecía haber nacido de la nada, extendiendo la mano con la que había tocado antes la pared hacia ella. Calor…
Retiró la mano y pudo vislumbrar otra pared al frente, un techo a varios metros de altura y, conforme sus ojos se iban acostumbrando a poca luz que había, supo que estaba encerrado. 4 paredes de yeso, negras, gruesas y probablemente insonorizadas, ninguna puerta ni lugar por donde a salir, ninguna grita, ninguna abolladura, todo liso y duro, todo negro, el suelo del mismo material que las paredes… Y aquellas llamas que se habían hecho más grandes conforme tanteaba el lugar y que consumían el poco oxígeno que debería quedar ya en aquel lugar. Aquel lugar…
¿Qué era aquello? No se había planteado pensarlo en las horas que llevaba allí sin moverse mirando al infinito, no se había molestado en querer saber donde estaba hasta que vio por primera vez aquel lugar, el lugar que sería su tumba, el lugar de su cada vez más próxima muerte.
Gritó una vez pidiendo auxilio. Gritó otra vez maldiciendo su existencia. Sopló con fuerza y apagó el fuego, inspiró con más fuerza aún, notando como en sus pulmones apenas entraba oxígeno…
El suelo retumbó con el golpe de su cráneo al romperse contra el mismo, convulsionó varias veces... Y en el reflejo de sus pupilas, dilatadas por la oscuridad de la estancia, una llama diminuta que nacía de ninguna parte.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Penumbra.
Y caía... Aquella infinita oscuridad lo había tragado por completo y ahora caía hacia ninguna parte. Hacía horas que había dejado de gritar y su miedo había desaparecido por completo. Suele pasar cuando llevas horas y horas precipitándote al vacío... Que, como con todo, acabas aburriéndote.
Tenía sueño, hambre; le dolían la espalda y las piernas... Quería terminar de caer y llegar a alguna parte aunque fuera para morir de una vez. Aquella inmensa oscuridad en medio de nada se abalanzaba hacia él asfixiándole... Poco a poco dejaba de respirar, perimitiendo que aquella masa negra que parecía simple aire, fuera cogiendo forma.
Parecía formar una cabeza y se hacía de un material más y más espeso conforme el tiempo pasaba... El miedo volvía a entrar en su cuerpo y, podía vislumbrar ahora como aquella masa había formado una boca con enormes dientes que babeaba negro... Más negro... Quería morir para dejar de ver, pensaba que estaba ciego cuando miraba a un mismo punto durante algo mas de un minuto. Aquella monotonía absurda le angustiaba y, se sentía bien cuando miraba a la masa que se acercaba a él, auqnue supiera que iba a morir de un momento a otro.
-Venga, hazlo ya! - Deseaba la muerte con todas sus fuerzas con tal de que aquella caída absurda terminara, pero aquella masa, ahora con forma de monstruo de cuento, sin ojos, con una enorme y babeante bova, con garras y que parecía no tener principio ni fin, parecía quedarse inmóvil, como disfrutando de la agonía del chico que lloraba, supilcando la muerte.
-Matame! Hazlo ya... Por favor... - Dijo lo último entre sollozos, mirando a todas partes esperando a ver un lugar donde caer y morir por fin... La velocidad de su cáída aumentaba por momentos...
El monstruo se abalnzó contra él, sinn tiempo para reaccionar de ninguna manera posible. El chico ahogó un grito y cerró los ojos al notar unos gruesos colmillos que arañaban todo sue cuerpo y una sustancia viscosa y caliente sobre su piel desnuda...
-¿Qué camino eliges? - Era una voz aguda y molesta la que hablaba, el paisaje había cambiado y ahora, parecía estar en una especie de bosque, arrasado por una guerra tal vez, ya que los árboles eran casi inexistentes y los que había se consumían en un fuego que iba quemando algunas ratas que se dejaban ver de vez en cuando. El animal de la voz aguda habló de nuevo:
-Qué camino eliges, ¿el de la luz o el de la oscuridad? - Parecía un cuervo, pero tenía el pico mucho más grande y unos ojos saltones que lo miraban con expresión de auténtica locura. El chico, desnudo aún, temblaba, observó el paisaje que el rodeaba, miró al frente y de nuevo al pájaro. Habló con voz fuerte y clara, a pesar de que temblaba por el frío.
-Ninguno, eligo el del medio - esbozó una media sonrisa.
El animal miró extrañado. -El de la penumbra? - Su voz sonó aún más desagradable que antes.
-Exacto... - Volvió a mirar al animal, avanzó un par de pasos, escupió a sus pies y volvió a adentrarse en un camino envuelto por una especie de humo grisáceo, casi negro...
martes, 8 de marzo de 2011
Fuerte como la muerte
Cuando se derrumba, cuando sufre, cuando no puede más...
Cuando grita, cuando llora, cuando arrasa...
Cuando duele, cuando hay asco, cuando mira...
Respira entonces con fuerza, cierra los ojos e imagina...
Imagina él mundo nuevo donde descansará tranquilo...
Imagina y sueña con los colores grises del subterraneo mundo.
Abre los ojos y entonces es fuerte, en ese momento es capaz de mirar al mundo desde una perspectiva distinta, desde otro ángulo, como subido a una colina... Se siente bien y respira hondo, huele a algo desconocido, misterioso...
Es entonces libre, es ahora valiente, capaz, seguro... Es fuerte como la muerte.
Cuando grita, cuando llora, cuando arrasa...
Cuando duele, cuando hay asco, cuando mira...
Respira entonces con fuerza, cierra los ojos e imagina...
Imagina él mundo nuevo donde descansará tranquilo...
Imagina y sueña con los colores grises del subterraneo mundo.
Abre los ojos y entonces es fuerte, en ese momento es capaz de mirar al mundo desde una perspectiva distinta, desde otro ángulo, como subido a una colina... Se siente bien y respira hondo, huele a algo desconocido, misterioso...
Es entonces libre, es ahora valiente, capaz, seguro... Es fuerte como la muerte.
lunes, 7 de marzo de 2011
Ella
Anoche soñé con ella... De nuevo. Volvía a arrastrarme con ella y nos fundíamos en el oscuro mundo al que me llevaba, sus caricias, aunque dolorosas no podían ser más placenteras. Lo sentía, era capaz de notar aquella sensación de placer que me producía su sola presencia... Quería estar con ella para siempre.
Rozó mi piel el filo de su guadaña y llenó mis labios con sangre. Dulce... Caía al suelo en aquel sueño de algodones mientras el negro devoraba mi cuerpo. Placer...
Me miraban sus ojos huecos de los que salían gusanos y yo le sostenía la mirada, sonriente... Ella esperaba que el negro terminara con mi cuerpo sin cambiar la expresión de la cara... Aquella calavera envuelta en manto negro parecía impasible ante mi declaración de amor al fundirme en su mundo, el infierno me tragaba, y tragaba mis sueños consigo... Y yo era feliz.
Desperté entre sudores y lágrimas, entre sonrisas y sollozos de rabia... No era real, ¿por qué no era real? Intenté volver a crear aquella imagen pero era imposible. Había estado tan cerca... Me llevé las manos a la nuca e intenté respirar, lloraba. Lloraba ahora de impotencia, de rabia cotenida, quería volver con ella. La amaba, la necesitaba... Llamé con mis ojos y gritos mudos a la muerte, pero no venía, no respondía a mis súplicas...
-Son todas unas estrechas...- Y aunque triste y melancólico, me volví a dormir.
Rozó mi piel el filo de su guadaña y llenó mis labios con sangre. Dulce... Caía al suelo en aquel sueño de algodones mientras el negro devoraba mi cuerpo. Placer...
Me miraban sus ojos huecos de los que salían gusanos y yo le sostenía la mirada, sonriente... Ella esperaba que el negro terminara con mi cuerpo sin cambiar la expresión de la cara... Aquella calavera envuelta en manto negro parecía impasible ante mi declaración de amor al fundirme en su mundo, el infierno me tragaba, y tragaba mis sueños consigo... Y yo era feliz.
Desperté entre sudores y lágrimas, entre sonrisas y sollozos de rabia... No era real, ¿por qué no era real? Intenté volver a crear aquella imagen pero era imposible. Había estado tan cerca... Me llevé las manos a la nuca e intenté respirar, lloraba. Lloraba ahora de impotencia, de rabia cotenida, quería volver con ella. La amaba, la necesitaba... Llamé con mis ojos y gritos mudos a la muerte, pero no venía, no respondía a mis súplicas...
-Son todas unas estrechas...- Y aunque triste y melancólico, me volví a dormir.
domingo, 6 de marzo de 2011
2011?
-¡Dejádme morir!, ¡Dejádme morir!- Ella gritaba a la vez que vomitaba sangre y odio en cada palabra e irradiaba aquella furia en sus ojos contenida a los soldados que la tenían atada.
Otro latigazo. Ella se retorció de dolor y dejó escapar un leve gemido.
-Matadme ya...- no tenía fuerzas para seguir gritando y se derrumbó en el suelo. Respiraba...
Ahora la habían cogido de los brazos y la arrastraban hasta incorporarla, la ataron a una columna y, con el consecuente grito de aquella mujer desencajada y deformada, le arrancaron las uñas, una a una, despegándolas de la piel y dejando que sangraran mientras ella se retorcía allí atada, llorando sangre, escupiendo muerte.
Por fin descansaba muerta en el suelo, a los pies de los soldados que miraban indiferentes aquel cadaver inerte que emanaba dolor. Se dieron la vuelta, y caminaron charlando, comentando, tal vez, el resultado de algún partido de fútbol.
Otro latigazo. Ella se retorció de dolor y dejó escapar un leve gemido.
-Matadme ya...- no tenía fuerzas para seguir gritando y se derrumbó en el suelo. Respiraba...
Ahora la habían cogido de los brazos y la arrastraban hasta incorporarla, la ataron a una columna y, con el consecuente grito de aquella mujer desencajada y deformada, le arrancaron las uñas, una a una, despegándolas de la piel y dejando que sangraran mientras ella se retorcía allí atada, llorando sangre, escupiendo muerte.
Por fin descansaba muerta en el suelo, a los pies de los soldados que miraban indiferentes aquel cadaver inerte que emanaba dolor. Se dieron la vuelta, y caminaron charlando, comentando, tal vez, el resultado de algún partido de fútbol.
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