lunes, 30 de mayo de 2011

Pesadilla

Una flor.
Veía una flor solitaria, única en la eterna y oscura noche.
La flor, brillaba bellísima a la luz de la luna.
La flor bailaba con la brisa, la flor parecía en trance,
sin perder la compostura en ningún momento...
Quise acercarme a al flor.
Quise acercarme y lo hice con mucho cuidado.
Cuanto más me acercaba, menos parecía bailar la flor.
Intenté tranquilizarla y me acerqué con lentitud,
la flor se cerraba...
La flor no me querá cerca, la flor quería desaparecer y su belleza
desaparecer junto a ella.
Quise rozarla pero la flor, aquella única flor se retorcía sobre sí misma,
como si de, de alguna manera llorara, parecía sufrir y retorcerse de dolor.
Acerqué mi mano un poco más
y la flor estalló en llamas.
Cayó en las cenizas una lágrima,
el viento, testigo de algún modo de lo ocurrido sopló con fuerza,
revolviendo las cenizas, desplazándolas hacia un lugar tal vez mejor.
Tal vez -pensé- las cosas bellas no están hechas pra los humanos...
Me tumbé en la fría y húmeda hierba
e intenté contemplar las estrellas.
Pero al intentar ver una, todas desaparecieron,
 dejando el cielo en completa oscuridad,
dejándolo todo oscuro, todo negro...
Y el negro devoraba, ávido de sangre las cosas bellas.

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