¡Qué tragedia la figura
del barco a la deriva
que tras la tormenta
flota, desdichado y sin rumbo
maullando manso a la locura!
¿No es ya triste mi voz
que he de imaginar
mi acción futura?
Sin tiempo a penas
entre las sábanas malditas.
Ah, paradoja sombría,
mi adicción y mi tortura.