lunes, 8 de abril de 2013

Lamentaciones de una modernidad relativa, cuanto menos.

¡Qué tragedia la figura
del barco a la deriva
que tras la tormenta
flota, desdichado y sin rumbo

maullando manso a la locura!
¿No es ya triste mi voz
que he de imaginar
mi acción futura?

Sin tiempo a penas
entre las sábanas malditas.
Ah, paradoja sombría,
mi adicción y mi tortura.