miércoles, 25 de julio de 2012

Phobia

Arañan sin uñas las paredes, desconchadas, de color azul. Ya no existen colores antes los ojos que perdieron la capacidad tras derramar sobre asfalto sucio su última lágrima. Se escucha el crujido de la piel rompiéndose contra el yeso frío, inerte y la sangre queda como a pegotones, a pinceladas de cualquier impresionista en las paredes con tonos que la sangre, hierro, deja como último aliento. Resuena el desgaste la dureza que emigró junto a todo resquicio que podía quedar de tranquilidad dentro de un cuerpo que se creía vacío.

Brotan vísceras por todos los poros del cuerpo, explotan sentimientos recientes y todo se vuelve una masa de color rojo, tan fuerte, tan oscuro que parece petróleo, plástico quemado. Se deshace en arañas que suben por la pared y que se comen la piel que se ha quedado pegada en ellas, las arañas devoran y babean con sus colmillos todo ápice de sentimiento, en su estómago se encuentran las arañas y les crece pelo. Negro, fuerte. Lo escucha crecer dentro de su estómago y escucha quejarse a las arañas, les duele y con sus colmillos desgarran las paredes de su estómago, brotan de él crías y crías y hacen una montaña de miles de patas cubiertas de negrura, se escucha el resonar de las mismas por el suelo de mármol.

Sin luz quedan ciegas las criaturas y chillan, como si no existiese otro momento, como si cada chillido fuera un grito que les permitiera la salvación eterna. Se las escucha gritar y los gritos destrozan las paredes de su oído, explotan a gritos su tímpano y sangra por dentro, cae por la mejilla un rastro de sangre que se funde con la marabunta de pelos negros en el suelo. Una vez ciego y sordo, una pata negra sobresale por su ojo, una araña más pequeña consigue escapar por su lagrimal.

Muere ahogado pues ahora las arañas salen por la boca también y le ahogan, no dejan pasar el aire, son egoístas y lo acaparan todo. Entre patas, pelo, ojos y colmillos el veneno sólo le irrita un poco el paladar por donde el aire dejo de pasar hacía ya tiempo. Con los músculos agarrotados deja de temblar en el suelo y espera a que las arañas de las paredes terminen con la piel pegada y empiecen por la suya, hasta que no quede nada, que desgasten con saliva sus huesos, que no haya polvo, que no quede un rastro de marfil, que no quede blancura ni líquido, que no haya esencia, que la esencia sea el sueño desvanecido, un sueño provocado por el repiqueteo de las patas de una araña.

No duermo, vivo con miedo de soñar, vivo con miedo de dormir y notar el pelo crecer dentro de mi estómago, vivo con miedo de escuchar otra vez los gritos, vivo con miedo de sentir el tacto suave sobre mi garganta. 

lunes, 16 de julio de 2012

ingenuo... Y más aun

Vas creciendo y piensas que a cada año irás entendiendo más cosas... Yo a cada año que pasa entiendo menos, hasta que llegue el punto en que me deshaga, me descomponga en mi propia ingenuidad y acabe entre colchones y camisas de fuerza.