miércoles, 30 de marzo de 2011

Yo No

…No me interpondré en tu camino, nunca.
Dejaré que crezca tu odio,
que chilles, que grites…
Y llorarás.
Llorarás de miedo y rabia.
Oh!  dulce placer de tus lágrimas.

No te retendré  nunca.
Dejaré que tu ira aumente
mientras caemos en el oscuro,
en el olvido…
Y arderemos entonces,
y nadie nos recordará,
nadie lo recordará, nunca.

Y es la última vez que te olvido, siempre.
Y moriremos, y arderemos, y gritaremos...
Todo en vano…
Dejaré que la esperanza se apague en tus ojos
y ardas con ella.
Dejaré que gritemos, chillemos…
Todo en vano, todo siempre en vano…

viernes, 25 de marzo de 2011

Viento

Y el viento pasa, suena, ríe.
                                                   Y el viento, sigiloso se desliza.
               
             Y el viento... El viento ocurre, existe.
                                                                 
                                                                    Y el viento habla, se dice que es sabio.     

Pero, ¿dónde ocurre el viento?, ¿dónde suena?, ¿dónde habla? 

                                           Pero... ¿Dónde está?, ¿quién está?
                                                                                                         ¿Quién eres?
                                                                                                          ¿Quién eres?
                                                                                                             ¿Quién eres?

domingo, 20 de marzo de 2011

Dulce castigo

Podían intuirse las figuras de dos cuerpos que se movían al compás de una música inexistente que impregnaba las paredes de la habitación, dos cuerpos que se unían en uno para separarse al instante con un chasquido de un placer indescriptible. Se entrelazaban sus manos mientras las sábanas caían a los lados de la cama, el colchón rebosaba placer.

Un gemido. Cada vez se acostumbraba más la vista a aquella completa oscuridad de la habitación y podían vislumbrarse manos que se deslizaban en uno y otro cuerpo... Mordiscos con los que se aguantaba la respiración.

Los músculos se tensaron entonces, se sontraían y se relajaban a cada instante, podía escucharse el latir de dos corazones que se aceleraba a cada inastante.

Bum, bum... Bum, bum...

Los pies se estiraban en ambos cuerpos, los labios de uno recorrían ahora el cuello del otro. Risas, gemidos... Sus respiraciones se hacían cada vez más y más intensas, sus corazones latían cada vez más rapido, los cuerpos se movían con mayor rapidez y el colchón parecía a punto de estallar...

Un grito ahogado, otro, otro... Se escuchaba un leve gemido y otro grito... Se inyuía la silueta de una boca abierta uqe no emitía sonido alguno, aquellos ojos abiertos que quedaban ciegos ante la oscuridad de la habitación... la velas se habían apagado hacía ya tiempo y sólo quedaba un lever olor a cera derretida...

Los músculos de ambos cuarpos se relajaron entonces y quedaron tumbados  en aquel colchón rebosante de pasión, al igual que los cuerpos, aún impuros que emanaban la sangre del infierno, el dulce infierno, el dulce placer del infierno...

jueves, 17 de marzo de 2011

Vacío, vacío, vacío...

Un grito. Otro grito. Y otro, y otro y otro, y gritaba y gritaba, ¡y se desgarraba la garganta escupiendo sangre!

Un golpe. Otro golpe. Y otro y otro y otro, y rompía todo lo que encontraba   a su paso, expulsando en cada golpe su odio como si de bestias se trataran.

-Aaaaaah! - Aquel grito resonó en un vacío inexistente donde todo se volvía negro. Gris...


Las manos en la cara para no ver, las manos en los oídos para no escuchar, las manos en la boca para no hablar, para evadirse de todo.

Sollozaba ahora en una esquina, aunque con un brillo distinto en los ojos, aquellos ojos negros en los que se distinguía el fuego en sus pupilas, unos ojos que emanaban rabia y que podía percibirse a kilómetros de distancia... Una media sonrisa se dibujó en su rsotro ante la imagen de su madre muerta en el suelo. Imagen que se reflejaba ahora en sus pupilas, en el negro de sus ojos, en un vacío inexistente...

domingo, 13 de marzo de 2011

Caja de cerillas

Se reflejaban en sus pupilas dilatadas por la oscuridad de la estancia una llama diminuta que luchaba por mantenerse. Parecía estremecerse y desgarrarse por los lados hasta que, poco a poco iba creciendo. Lentamente… Muy lentamente…
La luz iluminaba ahora algo más del lugar donde se encontraba, tanteó con sus manos huesudas la pared que tenía a su espalda. Frío… Se acercó un poco a donde se encontraba la llama que parecía haber nacido de la nada, extendiendo la mano con la que había tocado antes la pared hacia ella. Calor…
Retiró la mano y pudo vislumbrar otra pared al frente, un techo a varios metros de altura y, conforme sus ojos se iban acostumbrando a poca luz que había, supo que estaba encerrado. 4 paredes de yeso, negras, gruesas y probablemente insonorizadas, ninguna puerta ni lugar por donde a salir, ninguna grita, ninguna abolladura, todo liso y duro, todo negro, el suelo del mismo material que las paredes… Y aquellas llamas que se habían hecho más grandes conforme tanteaba el lugar  y que consumían el poco oxígeno que debería quedar ya en aquel lugar. Aquel lugar…
 ¿Qué era aquello? No se había planteado pensarlo en las horas que llevaba allí sin moverse mirando al infinito, no se había molestado en querer saber donde estaba hasta que vio por primera vez aquel lugar, el lugar que sería su tumba, el lugar de su cada vez más próxima muerte.
Gritó una vez pidiendo auxilio. Gritó otra vez maldiciendo su existencia. Sopló con fuerza y apagó el fuego, inspiró con más fuerza aún, notando como en sus pulmones apenas entraba oxígeno…
El suelo retumbó con el golpe de su cráneo al romperse contra el mismo, convulsionó varias veces... Y en el reflejo de sus pupilas, dilatadas por la oscuridad de la estancia, una llama diminuta que nacía de ninguna parte.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Penumbra.

                                
Y caía... Aquella infinita oscuridad lo había tragado por completo y ahora caía hacia ninguna parte. Hacía horas que había dejado de gritar y su miedo había desaparecido por completo. Suele pasar cuando llevas horas y horas precipitándote al vacío... Que, como con todo, acabas aburriéndote.

Tenía sueño, hambre; le dolían la espalda y las piernas... Quería terminar de caer y llegar a alguna parte aunque fuera para morir de una vez. Aquella inmensa oscuridad en medio de nada se abalanzaba hacia él asfixiándole... Poco a poco dejaba de respirar, perimitiendo que aquella masa negra que parecía simple aire, fuera cogiendo forma.

Parecía formar una cabeza y se hacía de un material más y más espeso conforme el tiempo pasaba... El miedo volvía a entrar en su cuerpo y, podía vislumbrar ahora como aquella masa había formado una boca con enormes dientes que babeaba negro... Más negro... Quería morir para dejar de ver, pensaba que estaba ciego cuando miraba a un mismo punto durante algo mas de un minuto. Aquella monotonía absurda le angustiaba y, se sentía bien cuando miraba a la masa que se acercaba a él, auqnue supiera que iba a morir de un momento a otro.

-Venga, hazlo ya! - Deseaba la muerte con todas sus fuerzas con tal de que aquella caída absurda terminara, pero aquella masa, ahora con forma de monstruo de cuento, sin ojos, con una enorme y babeante bova, con garras y que parecía no tener principio ni fin, parecía quedarse inmóvil, como disfrutando de la agonía del chico que lloraba, supilcando la muerte.

-Matame! Hazlo ya... Por favor... - Dijo lo último entre sollozos, mirando a todas partes esperando a ver un lugar donde caer y morir por fin... La velocidad de su cáída aumentaba por momentos...

El monstruo se abalnzó contra él, sinn tiempo para reaccionar de ninguna manera posible. El chico ahogó un grito y cerró los ojos al notar unos gruesos colmillos que arañaban todo sue cuerpo y una sustancia viscosa y caliente sobre su piel desnuda...

-¿Qué camino eliges? - Era una voz aguda y molesta la que hablaba, el paisaje había cambiado y ahora, parecía estar en una especie de bosque, arrasado por una guerra tal vez, ya que los árboles eran casi inexistentes y los que había se consumían en un fuego que iba quemando algunas ratas que se dejaban ver de vez en cuando. El animal de la voz aguda habló de nuevo:

-Qué camino eliges, ¿el de la luz o el de la oscuridad? - Parecía un cuervo, pero tenía el pico mucho más grande y unos ojos saltones que lo miraban con expresión de auténtica locura. El chico, desnudo aún, temblaba, observó el paisaje que el rodeaba, miró al frente y de nuevo al pájaro. Habló con voz fuerte y clara, a pesar de que temblaba por el frío.

-Ninguno, eligo el del medio - esbozó una media sonrisa.

El animal miró extrañado. -El de la penumbra? - Su voz sonó aún más desagradable que  antes.

-Exacto... - Volvió a mirar al animal, avanzó un par de pasos, escupió a sus pies y volvió a adentrarse en un camino envuelto por una especie de humo grisáceo, casi negro...

martes, 8 de marzo de 2011

Fuerte como la muerte

Cuando se derrumba, cuando sufre, cuando no puede más...
Cuando grita, cuando llora, cuando arrasa...
Cuando duele, cuando hay asco, cuando mira...

Respira entonces con fuerza, cierra los ojos e imagina...
Imagina él mundo nuevo donde descansará tranquilo...
Imagina y sueña con los colores grises del subterraneo mundo.

Abre los ojos y entonces es fuerte, en ese momento es capaz de mirar al mundo desde una perspectiva distinta, desde otro ángulo, como subido a una colina... Se siente bien y respira hondo, huele a algo desconocido, misterioso...

Es entonces libre, es ahora valiente, capaz, seguro... Es fuerte como la muerte.

lunes, 7 de marzo de 2011

Ella

Anoche soñé con ella... De nuevo. Volvía a arrastrarme con ella y nos fundíamos en el oscuro mundo al que me llevaba, sus caricias, aunque dolorosas no podían ser más placenteras. Lo sentía, era capaz de notar aquella sensación de placer que me producía su sola presencia... Quería estar con ella para siempre.

Rozó mi piel el filo de su guadaña y llenó mis labios con sangre. Dulce... Caía al suelo en aquel sueño de algodones mientras el negro devoraba mi cuerpo. Placer...

Me miraban sus ojos huecos de los que salían gusanos y yo le sostenía la mirada, sonriente... Ella esperaba que el negro terminara con mi cuerpo sin cambiar la expresión de la cara... Aquella calavera envuelta en manto negro parecía impasible ante mi declaración de amor al fundirme en su mundo, el infierno me tragaba, y tragaba mis sueños consigo... Y yo era feliz.

Desperté entre sudores y lágrimas, entre sonrisas y sollozos de rabia... No era real, ¿por qué no era real? Intenté volver a crear aquella imagen pero era imposible. Había estado tan cerca... Me llevé las manos a la nuca e intenté respirar, lloraba. Lloraba ahora de impotencia, de rabia cotenida, quería volver con ella. La amaba, la necesitaba... Llamé con mis ojos y gritos mudos a la muerte, pero no venía, no respondía a mis súplicas...

-Son todas unas estrechas...- Y aunque triste y melancólico, me volví a dormir.

domingo, 6 de marzo de 2011

2011?

-¡Dejádme morir!, ¡Dejádme morir!- Ella gritaba a la vez que vomitaba sangre y odio en cada palabra e irradiaba aquella furia en sus ojos contenida a los soldados que la tenían atada.

Otro latigazo. Ella se retorció de dolor y dejó escapar un leve gemido.

-Matadme ya...- no tenía fuerzas para seguir gritando y se derrumbó en el suelo. Respiraba...

Ahora la habían cogido de los brazos y la arrastraban hasta incorporarla, la ataron a una columna y, con el consecuente grito de aquella mujer desencajada y deformada, le arrancaron las uñas, una a una, despegándolas de la piel y dejando que sangraran mientras ella se retorcía allí atada, llorando sangre, escupiendo muerte.

Por fin descansaba muerta en el suelo, a los pies de los soldados que miraban indiferentes aquel cadaver inerte que emanaba dolor. Se dieron la vuelta, y caminaron charlando, comentando, tal vez, el resultado de algún partido de fútbol.