Ni una hora con cada uno,
con todos.
Iguales, inútiles, insatisfacción.
Dejarlos para siempre y
quedarme solo.
Y uno enciende una luz
escondida muy dentro,
pequeña: un fuego
diminuto.
Lo noto recorrer cada una
de mis extremidades,
ya lo creía perdido.
Y cuando te devuelve ese brillo
que pensabas que iba a apagarse
para siempre.
UN CUBO DE AGUA HELADA.
no se si me apago o sólo me congelo,
ni pensar quiero en el desenlace.