sábado, 13 de agosto de 2011

PRODROMOS DE LA MASTURBACIÓN

¿El tigre y el payaso?, perdona mamá, ahora limpio el tigre mamá y el payaso mamá, el polvo del tigre y el polvo del payaso mamá, la suciedad del tigre y la suciedad del payaso mamá, la suciedad que han acumulado en un día, en un día más sin saber lo que se siente, ¿qué se siente?, ¿qué se siente?
Hysterica passio - Angélica liddell.

lunes, 8 de agosto de 2011

man - iquí

Quiero ser un maniquí.

Los maniquíes no tienen ojos.

No ven, no miran.

Los maniquíes no tienen orejas,

no oyen, no escuchan.

                                                                                   

Los maniquíes son superiores:

No sienten.

Quiero ser un maniquí,

no quiero ver,

no quiero escuchar,

no quiero sentir.



Los maniquíes;

inertes, fríos,

seres perfectos...



Quiero ser un maniquí,

vestido de Aramani,

algo que no se consume

a causa de los horrores diarios,

del mundo.

viernes, 5 de agosto de 2011

none

Quiero morderme las uñas hasta que la sangre resbale a chorros por mis putrefactas manos de muerto, quiero clavarme alfileres ardiendo en los ojos,  cortarme las venas una a una con un cuchillo diferente, vomitar mis tripas hasta quedarme seco, golpearme la cabeza contra el suelo hasta reventarla por completo, morderme el pecho con mi cabeza arrancada del cuello y sacarme el corazón a mordiscos, beber mi sangre y vomitarla hasta reducirla a polvo. Golpearme las manos con un martillo y salpicarme la cara con mi propia sangre aún caliente.

Me tiemblan las manos, sólo queda la impotencia.

Trepan monstruos horribles por mi espalda  a la vez que escribo, me desgarran la garganta y escupo sangre con cada palabra,  un látigo me azota a cada segundo y me lo merezco, merezco el castigo, merezco el dolor, la sangre…

Me tiemblan las manos, quien pudiera pudrirse bajo la tierra.

La moscas escapan de mi lengua y se convierten en arañas enormes que babean ante mis ojos, intento apartarlas y no puedo. No veo nada, no veo nada, no veo nada… Mis ojos chorrean sangre  y me tapan la vista, no atino a golpear mis manos con el martillo, ni a clavarme los alfileres. Quiero sentir más dolor aún, necesito provocarme más dolor del que ya siento. Se derrumban las paredes y me aplastan, el suelo se llena de sangre.


Me tiemblan las manos, se agota la rabia con cada lágrima que cae al suelo desde mi mejilla. No existo, desaparezco, me desvanezco entre el fuego y la sangre.

jueves, 4 de agosto de 2011

ASCO

Y volvió a fijar la mirada en sus ojos verdes, en sus finos labios... Y entonces volvió a devorarle la impotencia, la rabia... Parecían explotarle las entrañas cada vez que miraba, cada vez que pensaba, cada vez que sentía, como si cada mirada conllevara un castigo, una horrible muerte a cada segundo, una violación. Cada gesto, cada palabra, cada roze de su cuerpo contra el suyo despertaba sensaciones y sentimientos tan fuertes que incluso dolían, dolían más que el castigo siguiente. Cada segundo, diez mil cuchillos ardiendo le atravesaban el estómago, los monstruos despertaban y le devoraban por dentro. Aunque seguía mirando sin mirar, sonriendo indiferente, como si no ocurriera nada, como si cada cuchillo no le hiciera daño, como si todo aquello no le hiciera daño... Aunque más que las muertes que sufría a cada segundo, la impotencia le dolía más, mucho más, mucho más, mucho más... Prefería la muerte a seguir amando.