jueves, 4 de agosto de 2011

ASCO

Y volvió a fijar la mirada en sus ojos verdes, en sus finos labios... Y entonces volvió a devorarle la impotencia, la rabia... Parecían explotarle las entrañas cada vez que miraba, cada vez que pensaba, cada vez que sentía, como si cada mirada conllevara un castigo, una horrible muerte a cada segundo, una violación. Cada gesto, cada palabra, cada roze de su cuerpo contra el suyo despertaba sensaciones y sentimientos tan fuertes que incluso dolían, dolían más que el castigo siguiente. Cada segundo, diez mil cuchillos ardiendo le atravesaban el estómago, los monstruos despertaban y le devoraban por dentro. Aunque seguía mirando sin mirar, sonriendo indiferente, como si no ocurriera nada, como si cada cuchillo no le hiciera daño, como si todo aquello no le hiciera daño... Aunque más que las muertes que sufría a cada segundo, la impotencia le dolía más, mucho más, mucho más, mucho más... Prefería la muerte a seguir amando.

1 comentario:

  1. Qué extraño es el amor!
    Como dice el bueno de Sabina, "los amores que matan nunca mueren".
    Es el amor un sentimiento donde la vida y la muerte se dan la mano constantemente. Yo, que no creo conocer otro sentimiento o emoción que me haga sentir más vivo que el amor, he experimentado esta, si se quiere, macabra dualidad. El amor, presente o ausente, pero siempre el amor doliente, como también dice la Jurado "veneno, que correo por las venas como un trueno".
    Recordorás que hace algunos años te dije que sólo se escribe desde el alma cuando se está sufriendo. Me parece que tú lo estás padeciendo ahora. No obstante, querido amigo, no, definitivamente no, nunca es preferible la muerte a seguir amando.
    Y es que resulta que hay otra muerte, una muerte mansa, artera, innoble, triste, aburrida, que es la que te anula la vida cuando no se ama. No y no, es preferible siempre morir de amor, aunque maldigamos la perseverancia de la vida, esa que nos condena al sufrimiento y a los "diez mil cuchillos ardiendo que te ataviesan el estómago".
    Un abrazo de este viejo diletante.

    ResponderEliminar