martes, 8 de enero de 2013

(-)

EMETERIO -Dejad de pensarme.... ¡Calla! Las voces... Dejad de pensarme. (silencio) Me volví un monstruo para hacerme compañero de mi mismo. Me arranqué las uñas de los pies para comérmelas luego, masturbarme con mi saliva y gritar de gozo. Dejad de pensarme, ¡no quiero oíros! Quise clavarme puñales de acero para llamar a la muerte como amiga y confidente, ¡quise acabar conmigo y no tenéis otra cosa que hacer que sacarme de mis putas casillas! Dejad de pensarme. No sabéis apreciar lo que es estar solo... No sabéis apreciar el silencio, ¡el jodido silencio! Así os graparan las bocas a vuestro sexo para que callárais y vuestro gozo se convirtiera en tortura. Os odio por pensarme, os odio por existir y por clavar en mi carne húmeda vuestras palabras putrefactas bañadas en bilis amarilla y ácida. Quisiera vomitaros en los ojos las palabras para que sintiérais la mínima parte de mi constante sufrimiento... (Señala) A ti te mordería la lengua hasta desangrarte. A ti te sacaría los ojos con tus propios meñiques... ¡Dejad de pensarme! Si tengo miedo es por vuestra culpa y no pienso en haceros más que lo que merecéis. Soy esparto viejo y los hilos que quedan sueltos se funden con mi carne reblandecida por vuestros ácidos esputos. ¡Dejad de pensarme! Deseo verme convertido en sangre y colarme entre tus dientes, escúpeme en mármol. No seré quien y descansado cerraré mis ojos que se desvanecieron con lo que antes fue un cuerpo.

sábado, 5 de enero de 2013

Y así la destrucción III

La piel en el suelo
cubierta de sangre y ceniza.

                                                  El cráneo roto en pedazos
                                                  y el brillo apagado en cuencas
                                                  rebosantes de odio verde.

   Rojo y cobre.
   Hilos de vísceras
   que se cuelan entre mis dientes.
   Vomito rabia y bilis negra.
                                                                          Me muerdo los dedos viendo
                                                         la escena y el espacio se resquebraja.
                                                                          Traigo conmigo la destrucción.


               Odiadme. Soy destrucción.
               Odiadme. Vengo con ella a cuestas.
               Odiadme. Traigo muerte y apesto a hígados chorreantes.
              Huid de mi, no tengo más que lo que merezco.