Recuerdo a Dante y su selva oscura. Me encuentro igual de perdido.
Puedo recordar el tacto de las hojas de color verde oscuro, casi negro
y el olor a tierra mojada y el ruido de insectos y fieras nocturnas.
Recuerdo las estrellas y la noche cerrada,
recuerdo la humedad y cómo calaba mis huesos
y como cada paso daba entrada a un laberinto
del que no podré salir hasta que como Dédalo agudice mi ingenio.
domingo, 23 de diciembre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
de lo nuevo. Destrucción distinta.
Ni una hora con cada uno,
con todos.
Iguales, inútiles, insatisfacción.
Dejarlos para siempre y
quedarme solo.
Y uno enciende una luz
escondida muy dentro,
pequeña: un fuego
diminuto.
Lo noto recorrer cada una
de mis extremidades,
ya lo creía perdido.
Y cuando te devuelve ese brillo
que pensabas que iba a apagarse
para siempre.
UN CUBO DE AGUA HELADA.
no se si me apago o sólo me congelo,
ni pensar quiero en el desenlace.
con todos.
Iguales, inútiles, insatisfacción.
Dejarlos para siempre y
quedarme solo.
Y uno enciende una luz
escondida muy dentro,
pequeña: un fuego
diminuto.
Lo noto recorrer cada una
de mis extremidades,
ya lo creía perdido.
Y cuando te devuelve ese brillo
que pensabas que iba a apagarse
para siempre.
UN CUBO DE AGUA HELADA.
no se si me apago o sólo me congelo,
ni pensar quiero en el desenlace.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Y así la destrucción II
Se muerde las uñas. Dejaron de doler los dedos hace mucho tiempo y sigue rompiendo los pedazos con los dientes. Se muerde las uñas porque las ve inútiles, porque no puede destruirse con ellas, porque no puede desgarrarse y desde pequeño le enseñaron a destruir lo inútil, a ningunearlo, a olvidar por completo su existencia. Recuerda aquello cuando se muerde las uñas y por eso lo hace, la sangre ya ha perdido el sabor a hierro y como agua resbala por sus labios mientras los dientes muerden una y otra vez, escupe los trozos arrancados y camina a oscuras por la acera. Acto seguido mete las manos en los bolsillos no antes de limpiarse la sangre con el dorso de la mano izquierda.
Se mira los pies pues lleva baja la cabeza y de repente los ve inútiles, pues caminar es inútil si no vas a ninguna parte. Sin pensarlo a penas se para y mira la pared que tiene a su lado, coge fuerza, levanta el pie derecho y pega una patada contra la dura piedra. Otra, otra, otra más, cada vez con más fuerza hasta que escucha el crujir de los huesos y una lágrima del color del dolor que no muestra deja un rastro húmedo en su mejilla. Se apoya con una mano en la pared y antes de poder poner el pie de nuevo en el suelo cae sin más, no puede apoyarlo pero no piensa mostrar dolor alguno. Ya en el suelo repite la misma acción con la otra pierna hasta que se rompe todos los huesos del otro pie, respira hondo, incluso hace el amago de sonreír mirando al cielo sin una sola estrella, negro, como la saliva que resbala de sus labios.
Vuelve a morderse las uñas y ve inútiles las manos, pues si no puede crear nada no tienen utilidad. Tirado en la acera queda boca abajo y levanta los brazos, coge fuerza y los deja caer una y otra vez hasta reventarse las manos, una vez que no las siente, que están rotos todos los huesos se da cuenta de que está haciendo verdaderamente lo correcto, destruir lo inútil. Pero aún falta destruir más, todo lo inútil debe dejar de existir y así recuerda su reflejo en el espejo y con ese recuerdo deja caer la cabeza, la levanta y la deja caer dándose contra el suelo frío de la madrugada, vagamente iluminado por la luz amarillenta de las farolas queda con un charco de sangre. Ha muerto lo inútil, se olvidará y se descompondrá en la acera, la frente hecha pedazos contra el suelo, pedazos de cráneo han saltado por los aires...
Todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse....
Se mira los pies pues lleva baja la cabeza y de repente los ve inútiles, pues caminar es inútil si no vas a ninguna parte. Sin pensarlo a penas se para y mira la pared que tiene a su lado, coge fuerza, levanta el pie derecho y pega una patada contra la dura piedra. Otra, otra, otra más, cada vez con más fuerza hasta que escucha el crujir de los huesos y una lágrima del color del dolor que no muestra deja un rastro húmedo en su mejilla. Se apoya con una mano en la pared y antes de poder poner el pie de nuevo en el suelo cae sin más, no puede apoyarlo pero no piensa mostrar dolor alguno. Ya en el suelo repite la misma acción con la otra pierna hasta que se rompe todos los huesos del otro pie, respira hondo, incluso hace el amago de sonreír mirando al cielo sin una sola estrella, negro, como la saliva que resbala de sus labios.
Vuelve a morderse las uñas y ve inútiles las manos, pues si no puede crear nada no tienen utilidad. Tirado en la acera queda boca abajo y levanta los brazos, coge fuerza y los deja caer una y otra vez hasta reventarse las manos, una vez que no las siente, que están rotos todos los huesos se da cuenta de que está haciendo verdaderamente lo correcto, destruir lo inútil. Pero aún falta destruir más, todo lo inútil debe dejar de existir y así recuerda su reflejo en el espejo y con ese recuerdo deja caer la cabeza, la levanta y la deja caer dándose contra el suelo frío de la madrugada, vagamente iluminado por la luz amarillenta de las farolas queda con un charco de sangre. Ha muerto lo inútil, se olvidará y se descompondrá en la acera, la frente hecha pedazos contra el suelo, pedazos de cráneo han saltado por los aires...
Todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse....
miércoles, 15 de agosto de 2012
Comparación
Mis pulmones se niegan a respirar, se cierran como... ¿Hermético? No sé si es la palabra correcta, pero noto el sonido, noto el dolor de mis pulmones chillar y sangrar dentro de mi cuerpo negándose a dejar paso a un mínimo de aire. Aire plagado de mentiras, de seres fantásicos, de fantasía, de invenciones humanas que no llegaremos más que a escuchar pues verlas es imposible a nuestros ojos ciegos, como esfinges, llenos de enigmas. Lleno el aire de humo gris, denso, de un olor fuerte, ácido incluso y abro la boca, la garganta, dejo que me inunde por dentro, que me embriague con todos sus colores que como las mentiras somos incapaces de ver. Y entre el humo pasa el aire infectado, y muero un poco menos, un precio que pagar por un minuto más de sufrimiento. Llaman mentiras a las voces que mueren cuando dejamos de oírlas, de pensarlas. Llamamos aire a lo que nos mantiene en pie cuando nos derriban las mentiras, el humo. Llamamos vida a eso que nos arrebatamos de a poco, a ese hilo que, como un maltratador: nos aísla, nos acosa, nos pega, nos hiere... Pero seguimos a él aferrados, sin querer decir nada para no alterarlo, para que todo siga igual y pasar el dolor en silencio y la sangre en silencio y el llanto en silencio y la muerte. En silencio.
miércoles, 25 de julio de 2012
Phobia
Arañan sin uñas las paredes, desconchadas, de color azul. Ya no existen colores antes los ojos que perdieron la capacidad tras derramar sobre asfalto sucio su última lágrima. Se escucha el crujido de la piel rompiéndose contra el yeso frío, inerte y la sangre queda como a pegotones, a pinceladas de cualquier impresionista en las paredes con tonos que la sangre, hierro, deja como último aliento. Resuena el desgaste la dureza que emigró junto a todo resquicio que podía quedar de tranquilidad dentro de un cuerpo que se creía vacío.
Brotan vísceras por todos los poros del cuerpo, explotan sentimientos recientes y todo se vuelve una masa de color rojo, tan fuerte, tan oscuro que parece petróleo, plástico quemado. Se deshace en arañas que suben por la pared y que se comen la piel que se ha quedado pegada en ellas, las arañas devoran y babean con sus colmillos todo ápice de sentimiento, en su estómago se encuentran las arañas y les crece pelo. Negro, fuerte. Lo escucha crecer dentro de su estómago y escucha quejarse a las arañas, les duele y con sus colmillos desgarran las paredes de su estómago, brotan de él crías y crías y hacen una montaña de miles de patas cubiertas de negrura, se escucha el resonar de las mismas por el suelo de mármol.
Sin luz quedan ciegas las criaturas y chillan, como si no existiese otro momento, como si cada chillido fuera un grito que les permitiera la salvación eterna. Se las escucha gritar y los gritos destrozan las paredes de su oído, explotan a gritos su tímpano y sangra por dentro, cae por la mejilla un rastro de sangre que se funde con la marabunta de pelos negros en el suelo. Una vez ciego y sordo, una pata negra sobresale por su ojo, una araña más pequeña consigue escapar por su lagrimal.
Muere ahogado pues ahora las arañas salen por la boca también y le ahogan, no dejan pasar el aire, son egoístas y lo acaparan todo. Entre patas, pelo, ojos y colmillos el veneno sólo le irrita un poco el paladar por donde el aire dejo de pasar hacía ya tiempo. Con los músculos agarrotados deja de temblar en el suelo y espera a que las arañas de las paredes terminen con la piel pegada y empiecen por la suya, hasta que no quede nada, que desgasten con saliva sus huesos, que no haya polvo, que no quede un rastro de marfil, que no quede blancura ni líquido, que no haya esencia, que la esencia sea el sueño desvanecido, un sueño provocado por el repiqueteo de las patas de una araña.
No duermo, vivo con miedo de soñar, vivo con miedo de dormir y notar el pelo crecer dentro de mi estómago, vivo con miedo de escuchar otra vez los gritos, vivo con miedo de sentir el tacto suave sobre mi garganta.
Brotan vísceras por todos los poros del cuerpo, explotan sentimientos recientes y todo se vuelve una masa de color rojo, tan fuerte, tan oscuro que parece petróleo, plástico quemado. Se deshace en arañas que suben por la pared y que se comen la piel que se ha quedado pegada en ellas, las arañas devoran y babean con sus colmillos todo ápice de sentimiento, en su estómago se encuentran las arañas y les crece pelo. Negro, fuerte. Lo escucha crecer dentro de su estómago y escucha quejarse a las arañas, les duele y con sus colmillos desgarran las paredes de su estómago, brotan de él crías y crías y hacen una montaña de miles de patas cubiertas de negrura, se escucha el resonar de las mismas por el suelo de mármol.
Sin luz quedan ciegas las criaturas y chillan, como si no existiese otro momento, como si cada chillido fuera un grito que les permitiera la salvación eterna. Se las escucha gritar y los gritos destrozan las paredes de su oído, explotan a gritos su tímpano y sangra por dentro, cae por la mejilla un rastro de sangre que se funde con la marabunta de pelos negros en el suelo. Una vez ciego y sordo, una pata negra sobresale por su ojo, una araña más pequeña consigue escapar por su lagrimal.
Muere ahogado pues ahora las arañas salen por la boca también y le ahogan, no dejan pasar el aire, son egoístas y lo acaparan todo. Entre patas, pelo, ojos y colmillos el veneno sólo le irrita un poco el paladar por donde el aire dejo de pasar hacía ya tiempo. Con los músculos agarrotados deja de temblar en el suelo y espera a que las arañas de las paredes terminen con la piel pegada y empiecen por la suya, hasta que no quede nada, que desgasten con saliva sus huesos, que no haya polvo, que no quede un rastro de marfil, que no quede blancura ni líquido, que no haya esencia, que la esencia sea el sueño desvanecido, un sueño provocado por el repiqueteo de las patas de una araña.
No duermo, vivo con miedo de soñar, vivo con miedo de dormir y notar el pelo crecer dentro de mi estómago, vivo con miedo de escuchar otra vez los gritos, vivo con miedo de sentir el tacto suave sobre mi garganta.
lunes, 16 de julio de 2012
ingenuo... Y más aun
Vas creciendo y piensas que a cada año irás entendiendo más cosas... Yo a cada año que pasa entiendo menos, hasta que llegue el punto en que me deshaga, me descomponga en mi propia ingenuidad y acabe entre colchones y camisas de fuerza.
viernes, 29 de junio de 2012
rugidos, jaulas y cosas que no saldrán hacia fuera.
-Lo que no esperaba encontrar era el desorden, los gritos desparramados por la cama como si de un líquido viscoso se tratara, como si se hubieran derretido a causa de la espera los papeles, los folios y los dibujos y la tinta hubiera impregnado de un color horrible las paredes, el suelo, la mesa, la ventana. Y ya no hubiera luz. Y nosotros buscamos la luz, somos girasoles y giramos en vano en busca de un calor que nada nos proporciona, de una energía que de nada nos sirve, radiaciones que acabaran con nosotros, que se mezclarán con nuestra piel en descomposición. Habló el niño que no lo era, el joven que no lo era, el adulto que no fue nunca, el adulto que fue siempre. Sin ojos, andando a tientas, chocándose con todo pero sin borrar una estúpida sonrisa:
-A mi me fueron rompiendo de a poco. Primero una pierna, luego un dedo, luego la nariz, otro dedo.. Hasta que un día llegaron hondo, y me rompieron por dentro y yo lloraba, lloré mucho pero mis lágrimas parecían desaparecer en mi piel una vez derramadas y volvían en forma de sangre. Y una vez roto por completo solté un grito, el último. EL grito hizo que me estallaran los ojos, por eso ahora estoy ciego, ciego de dolor, de rabia, de gritos. Me reventé los tímpanos. BUM! Y mariposas de color rojo salieron de mis orejas, por mis ojos, por todos los orificios de mi rostro y más me reía porque no tenía lágrimas. Y así una mariposa tras otra que se desvanecía antes de poder tocarla y así me desvanecía yo, como el tiempo, como una sensación, como un movimiento de danza, liviano, redondo, triste... Y por no ver me apenaba escuchar demasiado, recordé que no tenía tímpanos, entonces me apenaba recordar.
Y un sonido que no pudo escuchar más que el silencio acabó con la pena del recuerdo, la sequedad de un golpe contra la madera, la dulzura de la simplicidad de algo limpio, como un movimiento de danza, redondo, contínuo. Se desvanece...
Desvanéceme, hazme dejar con limpieza el mundo, como un movimiento de danza.
-A mi me fueron rompiendo de a poco. Primero una pierna, luego un dedo, luego la nariz, otro dedo.. Hasta que un día llegaron hondo, y me rompieron por dentro y yo lloraba, lloré mucho pero mis lágrimas parecían desaparecer en mi piel una vez derramadas y volvían en forma de sangre. Y una vez roto por completo solté un grito, el último. EL grito hizo que me estallaran los ojos, por eso ahora estoy ciego, ciego de dolor, de rabia, de gritos. Me reventé los tímpanos. BUM! Y mariposas de color rojo salieron de mis orejas, por mis ojos, por todos los orificios de mi rostro y más me reía porque no tenía lágrimas. Y así una mariposa tras otra que se desvanecía antes de poder tocarla y así me desvanecía yo, como el tiempo, como una sensación, como un movimiento de danza, liviano, redondo, triste... Y por no ver me apenaba escuchar demasiado, recordé que no tenía tímpanos, entonces me apenaba recordar.
Y un sonido que no pudo escuchar más que el silencio acabó con la pena del recuerdo, la sequedad de un golpe contra la madera, la dulzura de la simplicidad de algo limpio, como un movimiento de danza, redondo, contínuo. Se desvanece...
Desvanéceme, hazme dejar con limpieza el mundo, como un movimiento de danza.
miércoles, 27 de junio de 2012
Martes, jueves, domingo... Náuseas
1, 2, 3
60, 80, 132
243, 675, 890
Y así dejé de contar
viendo que no tenía sentido seguir haciéndolo.
¿Para qué contar los días que se convertirían en la desgracia?
Y es mi desgracia la que clavo en mi vientre
me hago sangrar y chorrea hasta mi sexo
donde el placer
se mezcla con el dolor y todos lloran
y las lágrimas hacen escocer la herida
y yo me río
y meto el dedo donde más duele
y retuerzo la carne ensangrentada
y mis ojos se deshacen en lágrimas
y en un bucle me vomito hecho pedazos.
Das asco! Hahahah!
Y me río de nuevo, recomponiéndome del vómito de mis entrañas
y me clavo las uñas en las mejillas
justo antes de mirar a mi padre a los ojos
y comentarle lo bien que me ha ido el día.
60, 80, 132
243, 675, 890
Y así dejé de contar
viendo que no tenía sentido seguir haciéndolo.
¿Para qué contar los días que se convertirían en la desgracia?
Y es mi desgracia la que clavo en mi vientre
me hago sangrar y chorrea hasta mi sexo
donde el placer
se mezcla con el dolor y todos lloran
y las lágrimas hacen escocer la herida
y yo me río
y meto el dedo donde más duele
y retuerzo la carne ensangrentada
y mis ojos se deshacen en lágrimas
y en un bucle me vomito hecho pedazos.
Das asco! Hahahah!
Y me río de nuevo, recomponiéndome del vómito de mis entrañas
y me clavo las uñas en las mejillas
justo antes de mirar a mi padre a los ojos
y comentarle lo bien que me ha ido el día.
domingo, 24 de junio de 2012
y así la destrucción I
Madrugada, la calle vacía y un olor mezcla de verano y ceniza.
Esa sonrisa sin sentido aparente aparece y desaparece, va y viene como los cambios de color del semáforo de la calle que veo en perspectiva cónica desde la ventana del tercero, una visión que he tenido tantas veces y de tantas maneras distintas... Uno llega a sentirla como parte de sí mismo, la recuerda con cariño incluso y piensas lo absurdo que puede llegar a ser el ser humano, que se encariña con algo tan simple como una calle o una madrugada o una conversación...
Quizás sean las circunstancias pero el humo que pasará por mis pulmones será distinto cuando lo exhale hacia el cielo nocturno, será distinto lo que me haga sentir, será distinto... ¿Como puede cambiar tanto una situación? Como... Me aprieta la piel, me aprieta la piel a cada segundo y la respiración no es suficiente, quiero salir de mi y caminar descalzo, ya no hay dolor que valga, el dolor puede quedarse con la piel que me asfixia.
Asfíxiame, una cuerda, unas manos.
Déjame sin respiración, tu lengua, la mia, sin aire.
Acaba conmigo, acabad conmigo, una pistola.
El gas, la pólvora, el tabaco...
Destruidme antes de que lo hagan mis uñas, antes de que me arranque esta piel, no quiero más capas, escondido, destruidme, destruidme, destruidme....
Esa sonrisa sin sentido aparente aparece y desaparece, va y viene como los cambios de color del semáforo de la calle que veo en perspectiva cónica desde la ventana del tercero, una visión que he tenido tantas veces y de tantas maneras distintas... Uno llega a sentirla como parte de sí mismo, la recuerda con cariño incluso y piensas lo absurdo que puede llegar a ser el ser humano, que se encariña con algo tan simple como una calle o una madrugada o una conversación...
Quizás sean las circunstancias pero el humo que pasará por mis pulmones será distinto cuando lo exhale hacia el cielo nocturno, será distinto lo que me haga sentir, será distinto... ¿Como puede cambiar tanto una situación? Como... Me aprieta la piel, me aprieta la piel a cada segundo y la respiración no es suficiente, quiero salir de mi y caminar descalzo, ya no hay dolor que valga, el dolor puede quedarse con la piel que me asfixia.
Asfíxiame, una cuerda, unas manos.
Déjame sin respiración, tu lengua, la mia, sin aire.
Acaba conmigo, acabad conmigo, una pistola.
El gas, la pólvora, el tabaco...
Destruidme antes de que lo hagan mis uñas, antes de que me arranque esta piel, no quiero más capas, escondido, destruidme, destruidme, destruidme....
jueves, 21 de junio de 2012
king of the limbs
Mirar por la ventana se convierte en algo que dejó de ser nostálgico hace mucho. Se ha convertido en un simple modo de autocompadecerme, de revolverme en mi propio odio hasta que note las lágrimas llegar a las cuencas de mis ojos, entonces respiro fuerte, aparto la mirada y subo la música. Llorar ya no es una opción...
Las personas suelen ver un refugio en la visión de aquello que consideran familiar, que ven a diario y por la noche, con la nostalgia propia suspiran apoyados en sus codos, pensando tal vez en un mundo mejor... Un mundo mejor no existe y la visión de futuro que idealizamos sólo nos hará sentir más dolor al chocar contra el cristal frío, seco, limpio, que no veíamos cuando pensábamos que todo era fácil y que las cosas saldrían como queríamos en un futuro, sin saber que el futuro se volvería más oscuro a medida que la mente se fuera abriendo, que los conocimientos llegaran. Cada día deseo más ser completamente analfabeto, un idiota, no saber. El simple hecho del conocimiento nos hace infelices y más tiempo de infelicidad acabará conmigo.
INSATISFACCIÓN
El por qué de ella no es simple, pero lo siento. Y lo siento tan dentro que ni esa ansiada bala podría alcanzarlo. El estallido, el olor de la pólvora llega a mis sentidos mientras me muerdo el labio inferior pensando en el momento ansiado, cuando roce mi piel, la queme y en una milésima de segundo recorra mi cráneo por dentro, destruya mis sentidos. DESTRÚYEME. Quizás sea la razón por la que me autolesiono por dentro... Y por fuera. ¿También? Todos preguntan, responde el silencio, el eco de las paredes moradas, del papel pintado, de los bolígrafos y lápices. No responden porque tienen miedo.
MIEDO
La luz que se cuela por la ventana abierta del tercer piso responde insegura, mezclándose con un mapa de las calles de París, bajan las líneas iluminadas, la mitad de algunos libros. Una melena de color negro azabache al viento, el campo, la noche y las estrellas que tímidas responden al clamo de una garganta desgarrada. El sabor a sangre es el inspirador de mis sueños y las lágrimas que nunca llegan el ansia de cada respiración, quizás el desahogo, quizás la desconfianza.
(recomiendo leer la entrada con esto:
sábado, 9 de junio de 2012
emerge de la tierra, nacimiento y muerte
Soy una verja oxidada
Cubierta de polvo.
Chirrío por fuera y por dentro,
muero.
Me desgasto junto a mi color,
me vuelvo gris y el viento
con un golpe cierra el paraíso.
El viento mueve el polvo que me cubre,
cae a la tierra de donde pertenezco,
polvo de mi nacimiento y de mi muerte,
tierra de mi sepultura,
fuego que quemará órganos marchitos
gritos de tono metalizado,
oxidados chirridos.
Cubierta de polvo.
Chirrío por fuera y por dentro,
muero.
Me desgasto junto a mi color,
me vuelvo gris y el viento
con un golpe cierra el paraíso.
El viento mueve el polvo que me cubre,
cae a la tierra de donde pertenezco,
polvo de mi nacimiento y de mi muerte,
tierra de mi sepultura,
fuego que quemará órganos marchitos
gritos de tono metalizado,
oxidados chirridos.
jueves, 10 de mayo de 2012
Casualidades, odio.
Cuando unos dedos no son suficientes, cuando el sonido del plástico que retumba junto a la música por las paredes no llega a dejar salir todo lo que debería, todo lo que se necesita, cuando las uñas han quedado totalmente desgastadas.
rencor
La habitación oscura, iluminada por la luz de la pantalla y la ventana abierta, rugen motores y neumáticos restallan contra los adoquines y la música se escapa por la ventana tras pasar por los oídos del muerto en vida, con los ojos desbordados, sin más sentimiento que el odio retenido.
impotencia
Querer hacer tantas cosas y querer morir a al vez, desear dormir para siempre, un problema menos, respiración, respiración, respiración... Se agota el oxígeno, quiero que se agote, necesito agotarlo para morir, porque morir es el fin de todo ser humano, soy un ser humano y no merezco vivir, sino el ansiado fin antes de tiempo, demasiada angustia por todas partes, demasiado sudor, la piel no absorbe más lágrimas, no se registran más fingidas sonrisas, no sonrío, me muerdo los dedos a ver si la sangre ayuda a sentir. No ayuda, no hay sangre, la sangre simboliza la vida, no hay vida, no hay oxígeno. Ya no voy a hacer nada, se acaban las ganas, mueren conmigo, con mi afán de vivir.
odio
Me odio, demasiado, no quiero verme, no quiero tocarme, no quiero sentirme, sentir que sigo vivo, sentir como el aire entra en mis pulmones marchitos, negros. Si el tabaco no me ha matado debería haberlo hecho, mátame tú, con tus ganas de vivir y tu optimismo, mátame con un cuchillo pequeño para que sufra, hazme odiarme aún más, ódiame, escúpeme a la cara. me odio. Os odio. ODIO
Resbalan por mi garganta gotas de color azul oscuro, ¿añil? Se me clavan como agujas en al piel pero no las siento, quiero sentirlas, sentir dolor me haría saber que estoy recibiendo lo mínimo que merezco. Odiadme, hacedme daño, hacedme sangrar y chorrear el mundo, llenar con mi rabia las calles, maldecir a todos los que viven en este marchito mundo. Mustio, muerto... Como yo, qué casualidad...
sábado, 5 de mayo de 2012
Destruction's a form of creation
Destruirlo todo. La destrucción que simboliza tanto... Tal vez quiera destruirme, tal vez quiera destruirme para crearme de nuevo, desde el principio, sin pasado, que del dolor de mi destrucción renazcan mis pupilas dilatadas, mis ojos llenos de ilusión, ilusión que habían perdido, brillo que desapareció hace tiempo y que he recuperado. Tuve que destruirme para recuperarlo, y volvería a hacerlo.
Y de esta forme todos me destruyeron de a poco, fui rompiéndome en pedazos y cada vez más pequeño me encogí sobre mí mismo, me di pena y lloré hasta desgastar la poca piel que me quedaba, ahora mi piel sólo la desgastan tus labios y el tacto de tus manos sobre ella. Desgástame, destrúyeme de nuevo, hazme morir y resucítame de las cenizas de mi propia destrucción
sábado, 7 de enero de 2012
Esta madrugada no comienzo con una conjunción.
Escribo de madrugada, cuando he conseguido asimilar todas las emociones. Cuando mi cuerpo ha cedido un milímetro más y se ha acostumbrado a aplastarse contra el frío mármol sin sentir dolor alguno y parece quedarle aun un hilo de mínima esperanza para seguir viviendo, una bocanada de aire, un suspiro.
Deben meditarse a estas horas las palabras que se utilizan, pues no parece que uno esté en plenas facultades... Pero dicen que los grandes no escribían casi nunca en plenas facultades, ¿será significativo? Una media sonrisa surca mi rostro, últimamente apagado al pensar esto y me sorprendo de encontrar esa sonrisa que creía haber perdido para siempre. -Una pena que nadie pueda verme.
Cada día me parece más absurdo decir algo en voz alta, pues para qué alzar la voz sin nadie va a escucharme. Supongo que de un modo u otro todos debemos acostumbrarnos en algún momento a no decir nada, aceptar el hecho de que estamos solos, de que el hecho de hablar no nos hace más que simples cuerpos clamando atención. Supongo que debo tomar como una suerte el haberme acostumbrado a todo esto desde hace mucho tiempo, pues no todos consiguen acostumbrarse y acaban locos, aunque puede que yo ya lo esté y no me sorprende en absoluto. La locura... Me sorprende más una media sonrisa.
Deben meditarse a estas horas las palabras que se utilizan, pues no parece que uno esté en plenas facultades... Pero dicen que los grandes no escribían casi nunca en plenas facultades, ¿será significativo? Una media sonrisa surca mi rostro, últimamente apagado al pensar esto y me sorprendo de encontrar esa sonrisa que creía haber perdido para siempre. -Una pena que nadie pueda verme.
Cada día me parece más absurdo decir algo en voz alta, pues para qué alzar la voz sin nadie va a escucharme. Supongo que de un modo u otro todos debemos acostumbrarnos en algún momento a no decir nada, aceptar el hecho de que estamos solos, de que el hecho de hablar no nos hace más que simples cuerpos clamando atención. Supongo que debo tomar como una suerte el haberme acostumbrado a todo esto desde hace mucho tiempo, pues no todos consiguen acostumbrarse y acaban locos, aunque puede que yo ya lo esté y no me sorprende en absoluto. La locura... Me sorprende más una media sonrisa.
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