Recuerdo a Dante y su selva oscura. Me encuentro igual de perdido.
Puedo recordar el tacto de las hojas de color verde oscuro, casi negro
y el olor a tierra mojada y el ruido de insectos y fieras nocturnas.
Recuerdo las estrellas y la noche cerrada,
recuerdo la humedad y cómo calaba mis huesos
y como cada paso daba entrada a un laberinto
del que no podré salir hasta que como Dédalo agudice mi ingenio.
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