La piel en el suelo
cubierta de sangre y ceniza.
El cráneo roto en pedazos
y el brillo apagado en cuencas
rebosantes de odio verde.
Rojo y cobre.
Hilos de vísceras
que se cuelan entre mis dientes.
Vomito rabia y bilis negra.
Me muerdo los dedos viendo
la escena y el espacio se resquebraja.
Traigo conmigo la destrucción.
Odiadme. Soy destrucción.
Odiadme. Vengo con ella a cuestas.
Odiadme. Traigo muerte y apesto a hígados chorreantes.
Huid de mi, no tengo más que lo que merezco.
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