viernes, 29 de junio de 2012

rugidos, jaulas y cosas que no saldrán hacia fuera.

-Lo que no esperaba encontrar era el desorden, los gritos desparramados por la cama como si de un líquido viscoso se tratara, como si se hubieran derretido a causa de la espera los papeles, los folios y los dibujos y la tinta hubiera impregnado de un color horrible las paredes, el suelo, la mesa, la ventana. Y ya no hubiera luz. Y nosotros buscamos la luz, somos girasoles y giramos en vano en busca de un calor que nada nos proporciona, de una energía que de nada nos sirve, radiaciones que acabaran con nosotros, que se mezclarán con nuestra piel en descomposición. Habló el niño que no lo era, el joven que no lo era, el adulto que no fue nunca, el adulto que fue siempre. Sin ojos, andando a tientas, chocándose con todo pero sin borrar una estúpida sonrisa:

-A mi me fueron rompiendo de a poco. Primero una pierna, luego un dedo, luego la nariz, otro dedo.. Hasta que un día llegaron hondo, y me rompieron por dentro y yo lloraba, lloré mucho pero mis lágrimas parecían desaparecer en mi piel una vez derramadas y volvían en forma de sangre. Y una vez roto por completo solté un grito, el último. EL grito hizo que me estallaran los ojos, por eso ahora estoy ciego, ciego de dolor, de rabia, de gritos. Me reventé los tímpanos. BUM! Y mariposas de color rojo salieron de mis orejas, por mis ojos, por todos los orificios de mi rostro y más me reía porque no tenía lágrimas. Y así una mariposa tras otra que se desvanecía antes de poder tocarla y así me desvanecía yo, como el tiempo, como una sensación, como un movimiento de danza, liviano, redondo, triste... Y por no ver me apenaba escuchar demasiado, recordé que no tenía tímpanos, entonces me apenaba recordar.

Y un sonido que no pudo escuchar más que el silencio acabó con la pena del recuerdo, la sequedad de un golpe contra la madera, la dulzura de la simplicidad de algo limpio, como un movimiento de danza, redondo, contínuo. Se desvanece...

Desvanéceme, hazme dejar con limpieza el mundo, como un movimiento de danza.

miércoles, 27 de junio de 2012

Martes, jueves, domingo... Náuseas

1, 2, 3
60, 80, 132
243, 675, 890
Y así dejé de contar
viendo que no tenía sentido seguir haciéndolo.
¿Para qué contar los días que se convertirían en la desgracia?
Y es mi desgracia la que clavo en mi vientre
me hago sangrar y chorrea hasta mi sexo
donde el placer
se mezcla con el dolor y todos lloran
y las lágrimas hacen escocer la herida
y yo me río
y meto el dedo donde más duele
y retuerzo la carne ensangrentada
y mis ojos se deshacen en lágrimas
y en un bucle me vomito hecho pedazos.

Das asco!  Hahahah!
Y me río de nuevo, recomponiéndome del vómito de mis entrañas
y me clavo las uñas en las mejillas
justo antes de mirar a mi padre a los ojos
y comentarle lo bien que me ha ido el día.

domingo, 24 de junio de 2012

y así la destrucción I

Madrugada, la calle vacía y un olor mezcla de verano y ceniza.
Esa sonrisa sin sentido aparente aparece y desaparece, va y viene como los cambios de color del semáforo de la calle que veo en perspectiva cónica desde la ventana del tercero, una visión que he tenido tantas veces  y de tantas maneras distintas... Uno llega a sentirla como parte de sí mismo, la recuerda con cariño incluso y piensas lo absurdo que puede llegar a ser el ser humano, que se encariña con algo tan simple como una calle o una madrugada o una conversación...

Quizás sean las circunstancias pero el humo que pasará por mis pulmones será distinto cuando lo exhale hacia el cielo nocturno, será distinto lo que me haga sentir, será distinto... ¿Como puede cambiar tanto una situación? Como... Me aprieta la piel, me aprieta la piel a cada segundo y la respiración no es suficiente, quiero salir de mi y caminar descalzo, ya no hay dolor que valga, el dolor puede quedarse con la piel que me asfixia.

Asfíxiame, una cuerda, unas manos.

Déjame sin respiración, tu lengua, la mia, sin aire.

Acaba conmigo, acabad conmigo, una pistola.

El gas, la pólvora, el tabaco...

Destruidme antes de que lo hagan mis uñas, antes de que me arranque esta piel, no quiero más capas, escondido, destruidme, destruidme, destruidme....

jueves, 21 de junio de 2012

king of the limbs

Mirar por la ventana se convierte en algo que dejó de ser nostálgico hace mucho. Se ha convertido en un simple modo de autocompadecerme, de revolverme en mi propio odio hasta que note las lágrimas llegar a las cuencas de mis ojos, entonces respiro fuerte, aparto la mirada y subo la música. Llorar ya no es una opción...

Las personas suelen ver un refugio en la visión de aquello que consideran familiar, que ven a diario y por la noche, con la nostalgia propia suspiran apoyados en sus codos, pensando tal vez en un mundo mejor... Un mundo mejor no existe y la visión de futuro que idealizamos sólo nos hará sentir más dolor al  chocar contra el cristal frío, seco, limpio, que no veíamos cuando pensábamos que todo era fácil y que las cosas saldrían como queríamos en un futuro, sin saber que el futuro se volvería más oscuro a medida que la mente se fuera abriendo, que los conocimientos llegaran. Cada día deseo más ser completamente analfabeto, un idiota, no saber. El simple hecho del conocimiento nos hace infelices y más tiempo de infelicidad acabará conmigo. 

INSATISFACCIÓN

El por qué de ella no es simple, pero lo siento. Y lo siento tan dentro que ni esa ansiada bala podría alcanzarlo. El estallido, el olor de la pólvora llega a mis sentidos mientras me muerdo el labio inferior pensando en el momento ansiado, cuando roce mi piel, la queme y en una milésima de segundo recorra mi cráneo por dentro, destruya mis sentidos. DESTRÚYEME. Quizás sea la razón por la que me autolesiono por dentro... Y por fuera. ¿También? Todos preguntan, responde el silencio, el eco de las paredes moradas, del papel pintado, de los bolígrafos y lápices. No responden porque tienen miedo.

MIEDO

La luz que se cuela por la ventana abierta del tercer piso responde insegura, mezclándose con un mapa de las calles de París, bajan las líneas iluminadas, la mitad de algunos libros. Una melena de color negro azabache al viento, el campo, la noche y las estrellas que tímidas responden al clamo de una garganta desgarrada. El sabor a sangre es el inspirador de mis sueños y las lágrimas que nunca llegan el ansia de cada respiración, quizás el desahogo, quizás la desconfianza.

(recomiendo leer la entrada con esto:

sábado, 9 de junio de 2012

emerge de la tierra, nacimiento y muerte

Soy una verja oxidada
Cubierta de polvo.
Chirrío por fuera y por dentro,
muero.
Me desgasto junto a mi color,
me vuelvo gris y el viento
con un golpe cierra el paraíso.
El viento mueve el polvo que me cubre,
cae a la tierra de donde pertenezco,
polvo de mi nacimiento y de mi muerte,
tierra de mi sepultura,
fuego que quemará órganos marchitos
gritos de tono metalizado,
oxidados chirridos.