miércoles, 27 de junio de 2012

Martes, jueves, domingo... Náuseas

1, 2, 3
60, 80, 132
243, 675, 890
Y así dejé de contar
viendo que no tenía sentido seguir haciéndolo.
¿Para qué contar los días que se convertirían en la desgracia?
Y es mi desgracia la que clavo en mi vientre
me hago sangrar y chorrea hasta mi sexo
donde el placer
se mezcla con el dolor y todos lloran
y las lágrimas hacen escocer la herida
y yo me río
y meto el dedo donde más duele
y retuerzo la carne ensangrentada
y mis ojos se deshacen en lágrimas
y en un bucle me vomito hecho pedazos.

Das asco!  Hahahah!
Y me río de nuevo, recomponiéndome del vómito de mis entrañas
y me clavo las uñas en las mejillas
justo antes de mirar a mi padre a los ojos
y comentarle lo bien que me ha ido el día.

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