Las personas suelen ver un refugio en la visión de aquello que consideran familiar, que ven a diario y por la noche, con la nostalgia propia suspiran apoyados en sus codos, pensando tal vez en un mundo mejor... Un mundo mejor no existe y la visión de futuro que idealizamos sólo nos hará sentir más dolor al chocar contra el cristal frío, seco, limpio, que no veíamos cuando pensábamos que todo era fácil y que las cosas saldrían como queríamos en un futuro, sin saber que el futuro se volvería más oscuro a medida que la mente se fuera abriendo, que los conocimientos llegaran. Cada día deseo más ser completamente analfabeto, un idiota, no saber. El simple hecho del conocimiento nos hace infelices y más tiempo de infelicidad acabará conmigo.
INSATISFACCIÓN
El por qué de ella no es simple, pero lo siento. Y lo siento tan dentro que ni esa ansiada bala podría alcanzarlo. El estallido, el olor de la pólvora llega a mis sentidos mientras me muerdo el labio inferior pensando en el momento ansiado, cuando roce mi piel, la queme y en una milésima de segundo recorra mi cráneo por dentro, destruya mis sentidos. DESTRÚYEME. Quizás sea la razón por la que me autolesiono por dentro... Y por fuera. ¿También? Todos preguntan, responde el silencio, el eco de las paredes moradas, del papel pintado, de los bolígrafos y lápices. No responden porque tienen miedo.
MIEDO
La luz que se cuela por la ventana abierta del tercer piso responde insegura, mezclándose con un mapa de las calles de París, bajan las líneas iluminadas, la mitad de algunos libros. Una melena de color negro azabache al viento, el campo, la noche y las estrellas que tímidas responden al clamo de una garganta desgarrada. El sabor a sangre es el inspirador de mis sueños y las lágrimas que nunca llegan el ansia de cada respiración, quizás el desahogo, quizás la desconfianza.
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