domingo, 24 de junio de 2012

y así la destrucción I

Madrugada, la calle vacía y un olor mezcla de verano y ceniza.
Esa sonrisa sin sentido aparente aparece y desaparece, va y viene como los cambios de color del semáforo de la calle que veo en perspectiva cónica desde la ventana del tercero, una visión que he tenido tantas veces  y de tantas maneras distintas... Uno llega a sentirla como parte de sí mismo, la recuerda con cariño incluso y piensas lo absurdo que puede llegar a ser el ser humano, que se encariña con algo tan simple como una calle o una madrugada o una conversación...

Quizás sean las circunstancias pero el humo que pasará por mis pulmones será distinto cuando lo exhale hacia el cielo nocturno, será distinto lo que me haga sentir, será distinto... ¿Como puede cambiar tanto una situación? Como... Me aprieta la piel, me aprieta la piel a cada segundo y la respiración no es suficiente, quiero salir de mi y caminar descalzo, ya no hay dolor que valga, el dolor puede quedarse con la piel que me asfixia.

Asfíxiame, una cuerda, unas manos.

Déjame sin respiración, tu lengua, la mia, sin aire.

Acaba conmigo, acabad conmigo, una pistola.

El gas, la pólvora, el tabaco...

Destruidme antes de que lo hagan mis uñas, antes de que me arranque esta piel, no quiero más capas, escondido, destruidme, destruidme, destruidme....

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