lunes, 10 de septiembre de 2012

Y así la destrucción II

Se muerde las uñas. Dejaron de doler los dedos hace mucho tiempo y sigue rompiendo los pedazos con los dientes. Se muerde las uñas porque las ve inútiles, porque no puede destruirse con ellas, porque no puede desgarrarse y desde pequeño le enseñaron a destruir lo inútil, a ningunearlo, a olvidar por completo su existencia. Recuerda aquello cuando se muerde las uñas y por eso lo hace, la sangre ya  ha perdido el sabor a hierro y como agua resbala por sus labios mientras los dientes muerden una y otra vez, escupe los trozos arrancados y camina a oscuras por la acera. Acto seguido mete las manos en los bolsillos no antes de limpiarse la sangre con el dorso de la mano izquierda.

Se mira los pies pues lleva baja la cabeza y de repente los ve inútiles, pues caminar es inútil si no vas a ninguna parte. Sin pensarlo a penas se para y mira la pared que tiene a su lado, coge fuerza, levanta el pie derecho y pega una patada contra la dura piedra. Otra, otra, otra más, cada vez con más fuerza hasta que escucha el crujir de los huesos y una lágrima del color del dolor que no muestra deja un rastro húmedo en su mejilla. Se apoya con una mano en la pared y antes de poder poner el pie de nuevo en el suelo cae sin más, no puede apoyarlo pero no piensa mostrar dolor alguno. Ya en el suelo repite la misma acción con la otra pierna hasta que se rompe todos los huesos del otro pie, respira hondo, incluso hace el amago de sonreír mirando al cielo sin una sola estrella, negro, como la saliva que resbala de sus labios.

Vuelve a morderse las uñas y ve inútiles las manos, pues si no puede crear nada no tienen utilidad. Tirado en la acera queda boca abajo  y levanta los brazos, coge fuerza y los deja caer una y otra vez hasta reventarse las manos, una vez que no las siente, que están rotos todos los huesos se da cuenta de que está haciendo verdaderamente lo correcto, destruir lo inútil. Pero aún falta destruir más, todo lo inútil debe dejar de existir y así recuerda su reflejo en el espejo y con ese recuerdo deja caer la cabeza, la levanta y la deja caer dándose contra el suelo frío de la madrugada, vagamente iluminado por la luz amarillenta de las farolas queda con un charco de sangre. Ha muerto lo inútil, se olvidará y se descompondrá en la acera, la frente hecha pedazos contra el suelo, pedazos de cráneo han saltado por los aires...

Todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirse, todo lo inútil debe destruirsetodo lo inútil debe destruirse....

No hay comentarios:

Publicar un comentario