jueves, 10 de mayo de 2012

Casualidades, odio.

Cuando unos dedos no son suficientes, cuando el sonido del plástico que retumba junto a la música por las paredes no llega a dejar salir todo lo que debería, todo lo que se necesita, cuando las uñas han quedado totalmente desgastadas.

rencor

La habitación oscura, iluminada por la luz de la pantalla y la ventana abierta, rugen motores y neumáticos restallan contra los adoquines y la música se escapa por la ventana tras pasar por los oídos del muerto en vida, con los ojos desbordados, sin más sentimiento que el odio retenido.

impotencia

Querer hacer tantas cosas y querer morir a al vez, desear dormir para siempre, un problema menos, respiración, respiración, respiración... Se agota el oxígeno, quiero que se agote, necesito agotarlo para morir, porque morir es el fin de todo ser humano, soy un ser humano y no merezco vivir, sino el ansiado fin antes de tiempo, demasiada angustia por todas partes, demasiado sudor, la piel no absorbe más lágrimas, no se registran más fingidas sonrisas, no sonrío, me muerdo los dedos a ver si la sangre ayuda a sentir. No ayuda, no hay sangre, la sangre simboliza la vida, no hay vida, no hay oxígeno. Ya no voy a hacer nada, se acaban las ganas, mueren conmigo, con mi afán de vivir.

odio

Me odio, demasiado, no quiero verme, no quiero tocarme, no quiero sentirme, sentir que sigo vivo, sentir como el aire entra en mis pulmones marchitos, negros. Si el tabaco no me ha matado debería haberlo hecho, mátame tú, con tus ganas de vivir y tu optimismo, mátame con un cuchillo pequeño para que sufra, hazme odiarme aún más, ódiame, escúpeme a la cara. me odio. Os odio. ODIO

Resbalan por mi garganta gotas de color azul oscuro, ¿añil? Se me clavan como agujas en al piel pero no las siento, quiero sentirlas, sentir dolor me haría saber que estoy recibiendo lo mínimo que merezco. Odiadme, hacedme daño, hacedme sangrar y chorrear el mundo, llenar con mi rabia las calles, maldecir a todos los que viven en este marchito mundo. Mustio, muerto... Como yo, qué casualidad...




No hay comentarios:

Publicar un comentario