miércoles, 9 de marzo de 2011

Penumbra.

                                
Y caía... Aquella infinita oscuridad lo había tragado por completo y ahora caía hacia ninguna parte. Hacía horas que había dejado de gritar y su miedo había desaparecido por completo. Suele pasar cuando llevas horas y horas precipitándote al vacío... Que, como con todo, acabas aburriéndote.

Tenía sueño, hambre; le dolían la espalda y las piernas... Quería terminar de caer y llegar a alguna parte aunque fuera para morir de una vez. Aquella inmensa oscuridad en medio de nada se abalanzaba hacia él asfixiándole... Poco a poco dejaba de respirar, perimitiendo que aquella masa negra que parecía simple aire, fuera cogiendo forma.

Parecía formar una cabeza y se hacía de un material más y más espeso conforme el tiempo pasaba... El miedo volvía a entrar en su cuerpo y, podía vislumbrar ahora como aquella masa había formado una boca con enormes dientes que babeaba negro... Más negro... Quería morir para dejar de ver, pensaba que estaba ciego cuando miraba a un mismo punto durante algo mas de un minuto. Aquella monotonía absurda le angustiaba y, se sentía bien cuando miraba a la masa que se acercaba a él, auqnue supiera que iba a morir de un momento a otro.

-Venga, hazlo ya! - Deseaba la muerte con todas sus fuerzas con tal de que aquella caída absurda terminara, pero aquella masa, ahora con forma de monstruo de cuento, sin ojos, con una enorme y babeante bova, con garras y que parecía no tener principio ni fin, parecía quedarse inmóvil, como disfrutando de la agonía del chico que lloraba, supilcando la muerte.

-Matame! Hazlo ya... Por favor... - Dijo lo último entre sollozos, mirando a todas partes esperando a ver un lugar donde caer y morir por fin... La velocidad de su cáída aumentaba por momentos...

El monstruo se abalnzó contra él, sinn tiempo para reaccionar de ninguna manera posible. El chico ahogó un grito y cerró los ojos al notar unos gruesos colmillos que arañaban todo sue cuerpo y una sustancia viscosa y caliente sobre su piel desnuda...

-¿Qué camino eliges? - Era una voz aguda y molesta la que hablaba, el paisaje había cambiado y ahora, parecía estar en una especie de bosque, arrasado por una guerra tal vez, ya que los árboles eran casi inexistentes y los que había se consumían en un fuego que iba quemando algunas ratas que se dejaban ver de vez en cuando. El animal de la voz aguda habló de nuevo:

-Qué camino eliges, ¿el de la luz o el de la oscuridad? - Parecía un cuervo, pero tenía el pico mucho más grande y unos ojos saltones que lo miraban con expresión de auténtica locura. El chico, desnudo aún, temblaba, observó el paisaje que el rodeaba, miró al frente y de nuevo al pájaro. Habló con voz fuerte y clara, a pesar de que temblaba por el frío.

-Ninguno, eligo el del medio - esbozó una media sonrisa.

El animal miró extrañado. -El de la penumbra? - Su voz sonó aún más desagradable que  antes.

-Exacto... - Volvió a mirar al animal, avanzó un par de pasos, escupió a sus pies y volvió a adentrarse en un camino envuelto por una especie de humo grisáceo, casi negro...

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