domingo, 6 de marzo de 2011

2011?

-¡Dejádme morir!, ¡Dejádme morir!- Ella gritaba a la vez que vomitaba sangre y odio en cada palabra e irradiaba aquella furia en sus ojos contenida a los soldados que la tenían atada.

Otro latigazo. Ella se retorció de dolor y dejó escapar un leve gemido.

-Matadme ya...- no tenía fuerzas para seguir gritando y se derrumbó en el suelo. Respiraba...

Ahora la habían cogido de los brazos y la arrastraban hasta incorporarla, la ataron a una columna y, con el consecuente grito de aquella mujer desencajada y deformada, le arrancaron las uñas, una a una, despegándolas de la piel y dejando que sangraran mientras ella se retorcía allí atada, llorando sangre, escupiendo muerte.

Por fin descansaba muerta en el suelo, a los pies de los soldados que miraban indiferentes aquel cadaver inerte que emanaba dolor. Se dieron la vuelta, y caminaron charlando, comentando, tal vez, el resultado de algún partido de fútbol.

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