Y otra vez
la rabia
que chorrea por mis mejillas
en forma de lágrimas,
cristales,
que rasgan mi piel con cortes limpios,
me sangran las mejillas
y la sangre me resbala por el cuello,
me relamo las lágrimas en la comisura de mis labios.
Y como unas esposas
un cinturón de castidad
cadenas.
La impotencia,
que desintegra mi cuerpo
como si de ácido se tratara.
Y como un huracán
el ojo de la tormenta
un tornado arrastrando casas.
El miedo.
Que arrasa con todo.
Sin sentido te devora las entrañas.
Duele, todo duele,
todo me duele...
Y poco a poco
el dolor se convierte en apatía,
la rabia en inexpresividad
y el dolor en sangre,
sangre que ahora resbala por mis antebrazos,
mis venas rotas.
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